Bienvenidos!!!

Si... no me digas, ya sé... Tal vez estés desperdiciando minutos valiosos de tu tiempo brincando de blog en blog nada interesantes... Yo no pretendo salvar el mundo, ni proclamarme como la reina del séptimo arte. Ni podrás ver a Willy Wonka haciendo chocolates o al hombre araña brincar entre estos muros virtuales, ni a Amelie Poulain rediseñando con colores nuevos este espacio.
Sólo tendrás acceso a mi mundo. Pues miralo un rato y si te gusta me sigues... Si no...
Te agradezco haber pasado por acá. Pero te he echado una brujeria: desde hoy sólo pensarás en cine. Bailarás bajo la lluvia como Gene Kelly e irás en tu carro pensando que estás bajo el comando de Jack Sparrow...

Ten cuidado, una vez que entras a este mundo es díficil salir...
Te deseo muchos éxitos.

Ahora, déjame seguir con mis obsesiones...

sábado 6 de febrero de 2010

EL SECRETO DE SUS OJOS




Escribir es un proceso doloroso que requiere un gran esfuerzo y noches sin dormir. Además de la amenaza del bloqueo del escritor, queda siempre una sensación de fracaso inevitable. Nada de lo que escribimos es lo que queríamos.” Octavio Paz.

Escribir es como enamorarse. Un proceso igualmente doloroso. No se extrañen entonces, que ambas acciones sean representadas con la misma ejecución brillante por el aclamado actor argentino, Ricardo Darín. De quien, por cierto, igualmente, he tratado inútilmente de evitar obsesionarme de la naturalista y acuciosamente hipnotizante calidad actoral que le caracteriza de manera innata y/o obtenida a través de la experiencia.




Lo acepto. Es primera vez que le advierto, que le aprecio y le digiero. Darín, gracias por tu inmensa capacidad de identificación y tu exquisita capacidad de introducirte en la piel de Benjamín Espósito.

Y así va la sinopsis: “Benjamín Espósito, secretario de un Juzgado de Instrucción de la Ciudad de Buenos Aires, está a punto de retirarse y decide escribir una novela basada en un caso que lo conmovió treinta años antes, del cual fue testigo y protagonista. Su obsesión con el brutal asesinato ocurrido en 1975 lo lleva a revivir aquellos años, trayendo al presente no sólo la violencia del crimen y de su perpetrador, sino también una profunda historia de amor con su compañera de trabajo, a quien ha deseado y amado fervorosamente y en silencio durante años. La novela que escribe Espósito nos hace recorrer los años 70, cuando en Argentina se vivían épocas turbulentas, el aire estaba enrarecido y nada era necesariamente lo que parecía ser.”

El Secreto de sus ojos, podría ser señalada, entonces, como fiel representante del cine noir. Un punzante y angustiante drama criminal con un profundo sentido nihilista, debido a la recalcitrante aparición de la negación de un principio ético, viva característica del sistema burocrático latinoamericano.

Dentro de lo más atrayente de este film, se encuentra, sin duda alguna, el intachable ensamblaje en el casting, (ya que si falla una pieza, muchas veces falla todo), aunque Pablo Rago decae en unos niveles en las escenas finales, aún así, el resto de su actuación le sigue salvando. Dicho engranaje es bien logrado por su director Juan José Campanella, quien ha sido reconocido anteriormente como un excelente director de actores.

Campanella ya había guiado a su anterior film, El Hijo de la Novia (2001), a una nominación al Oscar en categoría de mejor película de lengua extranjera, para este año presenta El Secreto de sus Ojos en la misma categoría, justo en un punto de maduración que se deja entrever en la inmejorable calidad tanto técnica, como artística e interpretativa de cada uno de sus componentes derivándose hasta en el más ínfimo de sus detalles.

Con una co-escritura junto a Eduardo Sacheri, Campanella nos brinda un guión estructurado que funciona perfectamente en sus flashbacks, con riqueza de diálogos precisos y ágiles, sin olvidarnos de las liricas puntuales que lejos de empalagar, le brindan una fuerza atractiva y fácilmente identificativa para cualquier espectador.

Su dirección técnica es el factor que mas ha llamado la atención a sus espectadores y críticos, debido a la complejidad de la misma para una producción latinoamericana, cámaras aéreas, junto a técnicas de cinema verité, conjunto de sombras y luces, imágenes en barrido que invitan al desespero, (especial mención la escena del estadio) se manejan espléndidamente al servicio del guión. Este conjunto se convierte en un festín para alguien que desee apreciar la técnica en toda su variedad y esplendor.

Invariablemente no existe otro elemento dentro de la gestualidad corporal que hable más que los ojos. Si creamos un hábito de observación profunda podremos avistar mucho más de lo que creeríamos exponencialmente imposible. Los ojos no mienten, a menos de que estemos ante el mejor de los actores. Los ojos revelan e invitan a una reflexión propia, nos indican una carencia o abundancia. Por algo la química entre dos personas comienza en un ”click” no sonoro. Esperemos que seamos lo suficientemente hábiles para reconocer ese momento. Y poder descifrar así, El secreto de sus Ojos.

jueves 4 de febrero de 2010

THE HURT LOCKER



"La adrenalina de la batalla es a menudo una adicción potente y letal, porque la guerra es una droga." Chris Hedges. The New York Time.

De manera muy sempiterna me he encontrado a mi misma cuestionándome, todavía sin respuesta satisfactoria alguna, (sin ánimos de ser señalada como machista o feminista) ¿Por qué a los hombres les atrae más la violencia? ¿Por qué las mujeres en su gran mayoría continúan en la resistencia de entrar en guerra? ¿Existe el gen de la violencia en el ser humano? ¿Y si es afirmativo, que tan influyente y/o excluyente emergerá éste en el genoma humano?

Según el profesor Pierre Roubertoux, especialista en neurociencias del Centro Nacional de la Investigación Científica (CNRS) de Francia, “No existe un único gen que intervenga en el comportamiento. Hasta el momento se han localizado unos 20 fragmentos de ADN implicados en la conducta violenta. Y la lista podría extenderse".



La primera vez que escuché acerca de este film, le comenté a alguien que estaba realmente interesada por, precisamente, la visión femenina de la guerra. A decir verdad, esperaba un tratamiento diferente, definitivamente más suave. Aunque, me dio gusto encontrarme repitiendo una y otra vez, la primera escena de la gran explosión. Afirmo que las escenas de acción aparecen claramente más detalladas sin restarle la adrenalina y poder visual que merecen. Por alguna razón Bigelow está entre una de las tres mujeres nominadas al Oscar en la categoría de Dirección en sus 82 años de historia. Y por alguna razón ha sido la única mujer ganadora del premio de Sindicato de directores, del cual se dice, en los últimos seis años ha sido un presagio para el ganador en la misma categoría del Oscar.
Teniendo en cuenta que su directora Kathryn Bigelow exhibe una obsesión por el género thriller (el cual se presenta como exclusivo entre los directores de género masculino). Films como Point of Break (1991) o Strange Days (1995) marcaron un hito especial en la historia del cine en el cual una mujer (su directora) se atrevía a remarcar ampliamente historia de héroes que manejaban obsesiones u adicciones por estilos de vidas particulares.

Porque cada historia de guerra, acción o thriller que merezca ser mencionada necesita un héroe con el cual podamos sentirnos íntimamente relacionados y/o identificados. Esta vez hace su aparición un actor casi desconocido para Hollywood, Jeremy Renner, (28 weeks later, The assasination of Jesse James), quien esta vez logra seducir ampliamente como el poco ortodoxo y controvertido Sargento James.
Presumo que no debería ser comparado con otros films de guerra dado que abarca una historia con un eje central muy simple y repetitivo, aunque con un exquisito poder de tensión que se siente en cada fibra del cuerpo. Se convierte esta simple historia lineal en un plato de mayor exquisitez debido a la profundidad con la que se puede experimentar la observación pormenorizada de un escuadrón de desactivación de explosivos del ejército de los Estados Unidos durante la guerra de Iraq.

Uno de los factores más relevantes es la ausencia de elementos persistentes en esta clase de historias a decir, como, el patriotismo exacerbado o el cuestionamiento de si la presencia militar de los Estados Unidos en el área es legitima o injustificada, lo cual la coloca en un extremo diferente. No es la simpatía por el deber cumplido lo que maneja al actor principal, lo que lo guía se termina confluyendo simplemente en su terrible adicción por desactivar explosivos.


La dirección técnica es brillantemente ejecutada a través de cámaras rápidas y al hombro, muy estilo cinema verité convergiendo así con la historia escrita por Mark Boal, su guionista, un periodista de guerra que resume sus estadías cercanas a un escuadrón durante la guerra de Iraq. Por momentos parece que estuviéramos presenciando las situaciones sino, a través de los ojos de un corresponsal como un punzante y angustiante documental.

Dicha visión femenina que buscaba (de la directora) está dada en la paciencia con la que maneja una aproximación más puntual y acertada en los sentimientos de los protagonistas del escuadrón, lo que los lleva finalmente a una reflexión más profunda de su existencia, tal como lo perpetra cualquier situación de extrema resilencia en el ser humano.

Como bonus extra, aparecen los cameos de alto nivel de Evangeline Lilly (Lost), Guy Pearce y Ralph Phiennes (el mejor de todas), otorgándole al film un mayor poder atractivo.
Bigelow tendrá así que competir ante la superproducción de su ex esposo James Cameron, aunque si tenemos en cuenta el sorprendente triunfo de “Slumdog Millionaire” sobre “The Curious Case of Benjamin Button” del año pasado, es muy posible que este año The Hurt Locker se lleve consigo a casa la gran estatuilla dorada.
Hoy me percibo entre la extraña y dubitativa opción de ser un Avatar o un desactivador de bombas con la mayor adrenalina del caso.


Ahora continuaré mi existencia como el sargento James, sorteando explosiones de un lado y del otro. Porque en eso consiste la vida. La importancia radicará en como terminaré enfrentando las situaciones a posteriori resultantes de haber cortado un cable o el otro.

lunes 4 de enero de 2010

UP IN THE AIR



No pude esperar más. Ya llevaba detrás de este film varios días sin poder localizarlo y magia, magia, magia! ¡Que lo encontré! .Cuando observo que existe un film que no está categorizado como una superproducción y que ha sido nominado a seis globos de oro, es muy probable que no descanse hasta poder apreciar en sus mínimos componentes que es lo que ha sucedido.

A veces es probable que la labor de mercadeo realizada sea tan ardua que brille sobre las demás, sin que necesariamente sea la mejor. Así que decidí que era mi momento de verla.


A mi parecer eso fue lo que ocurrió.


Esta es la sinopsis oficial: “Ryan Bingham (Clooney), es un experto en reducciones en empresas cuya preciada vida en el camino se ve amenazada justo cuando se encuentra en la cúspide de llegar a las diez millones de millas de viajero frecuente, luego de haber conocido a otra viajera frecuente, la mujer de sus sueños.”

Presumo que lo más relevante, y es muy probable que alcance el Oscar, es el guión. Teniendo en cuenta que está en una gran competencia con el guión de District 9. Sin embargo, los temas de soledad, interacciones de relaciones humanas es un factor llamativo para la academia, por lo que coloca puntos a su favor. Ya habíamos visto la labor de Jason Reitman en Juno y Thank you for Smoking, igualmente la dirección de Up in the Air es excelente.



Asimismo, para enaltecer un simple guión acerca de soledad, interconexión entre soledades y despidos masivos, se necesitaba a un actor que pudiera seducir, alguien que representara la necesidad de una constante autovaloración, autosatisfacción, y la elevación absurda de un ego inflado más que nadie. Allí entró George Clooney quien hace lo que mejor sabe hacer, lucir excelente ante la cámara como todo un galán, - ha sido comparado anteriormente con Cary Grant-, aunque su actuación siempre parezca igual y lo único que parece que cambiara son las circunstancias en las que se encuentra. No obstante, esta vez, presumo igualmente, lo veremos en el aparte de nominados al Oscar.

En lo que estoy en un gran desacuerdo es en las nominaciones a las actrices secundarias, Vera Farmiga y Anna Kendrick. A Farmiga la observé en una actuación equilibrada y a Kendrick, exagerada en su totalidad. Aún así no veo las nominaciones, no por el hecho de que sean secundarias y sus apariciones sean escasas, por que así como presenciamos el año pasado a Viola Davis en una actuación de 10 minutos fue nominada a la gran estatuilla por “The Doubt” (Cantidad Vs Calidad). Simplemente no hay nada nuevo que ofrecer en sus actuaciones ni en calidad interpretativa, ni en creatividad.

A decir verdad no tengo la menor idea del por que se ha categorizado como Comedia, si a mi parecer tiene más similitud a un Dramedy (un drama light con algunos atisbos de respiración).

Concluyo en que la dirección técnica es impecable sirviendo a la propuesta del hombre solitario, exitoso, aunque temiblemente vacío en sus precarias relaciones humanas (lo que finalmente lo hace perfecto para el trabajo), el casting de Clooney era vital para seducir en el personaje principal, no obstante, el film se queda con oportunidades perdidas en las que el guión pudo tocar más sensibilidad o por lo menos, otorgarle a la historia una mayor resolución.

Alcanzar estos seis globos de oro estarán muy "Up in the Air" para este film.

sábado 26 de diciembre de 2009

LOS ABRAZOS ROTOS





Obsesión.
Esa es mi palabra predilecta. El sólo hecho de escucharla me perturba fuertemente el corazón. Desde aquella primera vez que vi a James Lipton presentando en la pequeña pantalla “Desde El Actor’s Studio” (la más selecta academia que existe en Estados Unidos para actores) y realizar a su invitado, el Questionaire de Bernard Pivot.

¿Cuál es su palabra favorita? Obsesión. (Fue lo primero que llegó a mi mente y desde entonces, no se ha ido de mí.)

Fue así como desde hoy en la madrugada he permanecido más obsesionada de lo que ya estaba con Almodóvar.

Ya comenzaba a perder la ilusión por él desde que me decepcionara con La Mala Educación (2004) o Volver (2006). Por lo cual, no era de mi total agrado ver su última producción, así que con el mayor escrutinio y desinterés, decidí verla.

Almodóvar ha regresado.


Esta es la sinopsis extractada de la Wikipedia: “Un hombre escribe, vive y ama en la oscuridad. Catorce años antes sufrió junto a Lena, la mujer de su vida, un brutal accidente de coche en la isla de Lanzarote.

Este hombre usa dos nombres, Harry Caine, lúdico seudónimo bajo el que firma sus trabajos literarios, relatos y guiones y Mateo Blanco, su nombre de pila real, con el que vive y firma las películas que dirige. En la actualidad, Harry Caine vive gracias a los guiones que escribe y a la ayuda de su antigua y fiel directora de producción, Judit García y de Diego, el hijo de ésta, secretario, mecanógrafo y lazarillo.

La historia de Mateo, Lena, Judit y Ernesto Martel es una historia de amour fou, dominada por la fatalidad, los celos, el abuso de poder, la traición y el complejo de culpa.”

Esta vez el objeto del deseo de dos hombres es encarnado por Penélope Cruz, quien se ha mantenido como una de las inspiraciones más férreas de Almodóvar, entre Carmen Maura, Lola Dueñas, Victoria Abril, entre muchas otras. A Penélope la percibí, como es acostumbrada en la visión española, naturalmente apropiada en su rol, intrigante, dulce, apasionada e hipnótica. Le sirve más su estadía en este terreno que en el hollywoodense, debido a su baja comprensión del lenguaje corporal inglés.

A Blanca Portillo (Judith), la aprecié fuerte, punzante y magnética, siempre sin el más mínimo deseo de esquivar el melodrama con tintes teatrales, aunque le luce terriblemente.
A Luis Homar (Mateo Blanco-Harry Caine) lo advertí en una actuación equilibrada, aunque falla por momentos en su comprensión de la ceguera. Dicho anteriormente, eso sólo lo puede hacer brillantemente Al Pacino.

Como es usual hay que destacar la brillante labor en la dirección de arte, la extraordinaria y cautivante estética visual que Almodóvar sabe posicionar como nadie. Como siempre, el rojo hace su aparición como simbolismo de la ambición, pasión y lujuria, pero al mismo tiempo, como el color de la tragedia, la sangre, y del inevitable advenimiento de eventos desafortunados a posteriori. Esta vez pude apreciar el intercambio de colores entre el rojo y el verde en la pareja conformada por los roles interpretados por Penélope Cruz y Luis Homar.

En la composición musical repite el español nominado a varios premios internacionales, Alberto Iglesias, quien le otorga a las cintas de Almodóvar como siempre, esa particularidad angustiante y a la vez, liberadora y catártica.


Es un film basado enteramente en muchas obsesiones: la obsesión de dos hombres por una mujer, la obsesión de un hombre por realizar un film sin importar las condiciones, la obsesión de una última mujer por interponerse entre una pareja. Obsesiones, que, por ser elevadas a un contexto cinematográfico nos parecen irreales, pero que están más cerca de lo que logremos advertir.

Aquella obsesión es la que más sobresale entre las demás, donde el personaje de Penélope es reafirmado como la diosa de las pasiones irrefrenables de dos hombres, tal como la visualicé en “Elegy” (2008) junto a Sir Ben Kingsley de Isabel Coixet (Un doblemente Must-see). Nos demuestra que aquellas intensas fijaciones ocultas en la vida real resultan siendo un abismo en la lucha interna de cada quien por querer parecer más “equilibrado” en la sociedad.

Ya he perdido la cuenta de cuantas veces expresé la palabra “obsesión” en este escrito. Me disculpo por ser tan obsesionada en mi terrible obsesión de obsesionarme por las obsesiones.


Una tarea para usted: Cuéntelas. No le daré un premio. Pero se dará cuenta del nivel de Obsesión que puedo alcanzar.

viernes 18 de diciembre de 2009

AVATAR


Sin palabras. Son las 11 de la noche y no quiero estar aquí. Quiero regresar a Pandora. Quiero ser una alienígena azul y quiero medir tres metros.

Ha pasado una hora. Es media noche. No puedo ir a Pandora. Todavía no soy una alienígena azul y es casi imposible medir tres metros.

Gracias James Cameron, otro deseo imposible más al cual no puedo hacerle check en mi lista. (Sarcasmo).


PANDORA:

Locación: Una luna de Polyphemus, un planeta gigante de gas orbitando la estrella Alpha Centauri A. A 4.4. años luz de la tierra.

Ambiente: Parecido a la tierra. Pero los humanos no pueden respirar su aire sin una máscara especial. (Exopack)

Habitantes: Los Na’vi, una raza muy inteligente de humanoides con una sociedad Neolítica.

Recursos: El único recurso conocido es el Unobtanium, un superconductor vital para la economía de la Tierra.

No me pregunte como llegar ahí. Pandora no existe. Según Lisa Kaltenegger, astrónoma de la Smithsonian (Un instituto localizado en Estados Unidos de educación e investigación que además posee un complejo de museos asociados), se podría estudiar vida cercana en una estrella como Alpha Centauri A (que sí existe) del sistema estelar Alpha Centauri, si pudieran encontrar agua, Metano, Dióxido de carbono y Oxígeno.

Este film apareció ante mi ojos como exuberante, breathtaking, visualmente orgásmico, brillantemente ejecutado, como la máxima potencialización de efectos visuales que haya percibido. Por nada Cameron mantuvo la historia en espera por más de 15 años y en el 2006, decide que todavía falta tiempo en tecnología para lograr su objetivo. Y, a partir de la tecnología creada con Gollum, personaje de El Señor de Los Anillos, Cameron supo que ésta ya comenzaba a dar forma para su film.


No pudo haber un casting mejor, encabezado por el casi desconocido en Hollywood Sam Worthington, -un australiano al quien desde ahora, según mi criterio, parece ser un digno sucesor de Russel Crowe-, quien le otorga a su personaje Jake Sully gran dosis de realidad, conmoción y empatía emocional. Un punto grande a favor: la falta de una fracción de movilidad corporal no le resta fuerza a su personaje, al contrario, le ayuda a extrapolar las emociones.





Y que decir de las chicas fuertes de Hollywood, Sigourney Weaver como la brillante Grace Augustin, (a quien debieron darle más escenas de acción). Aparece como la gran madre del proyecto. Y la siempre ruda Michelle Rodriguez, interpreta a Rudy Chacon, una piloto retirada de la marina quien con su brillante carisma para el humor sarcástico y encarnación de la fidelidad fraternal nos entrega aunque una instancia corta, muy bien personificada.

Giovanni Ribisi, (Parker Selfrige) lo encontré con una actuación muy equilibrada. Sin faltas ni exageraciones. Creo que es de las primeras actuaciones donde representa al “malo” del film. Salió airoso.

El casting general de los nativos estuvo adecuado, ya que utilizaron su fisonomía para crear las CGI (Imágenes Generadas por computador). Y las voces transmiten fielmente la narración. Excelente.

Esta es la sinopsis extractada: “En el futuro, Jake, un veterano de guerra parapléjico, es trasladado a otro planeta recién descubierto, llamado inicialmente Alpha Centauri B-4, y posteriormente Pandora. Es un mundo lleno de una increíble diversidad hermosa y mortal que respira amoniaco. Está habitada por el Na'vi, una raza humanoide con su propia lengua y cultura. La raza humana se encuentra en guerra con los indígenas. La mente de Jake y otros soldados es trasladada a los cuerpos de unos Na'vi creados genéticamente, para que así puedan infiltrarse en las líneas enemigas.”

Se me asemejó a dos films. El primero Danza con Lobos. Desde que vi al personaje principal ingresar al “mundo” Pandora, me trasladé a Kevin Costner en el año 1990 en la forma en como domestica a los Ikran (aves grandísimas). Y finalmente a Matrix, por el traslado genético del mismo personaje hacia otro cuerpo. Aunque no esté precisamente en otra dimensión.





La dirección de arte es elevada a su máxima expresión con un festín de colores exquisito por Todd Cherniawsky, un canadiense del que no sabía nada hasta ahora y ha trabajado como asistente de director de arte en Beowulf y War of the Worlds. Aplaudo la armonía cromática genialmente desplegada en los animales, específicamente en los Ikran.

Presumo que es una buena candidata al Oscar, ya que hace gala de un mensaje dirigido hacia el cuidado de la Tierra. Así como vimos el año pasado en el aparte de películas animadas codiciando la estatuilla dorada estuvo Wall-E, que poseía un mensaje símil. Apreciamos una vez más que el principal destructor de la Tierra es el hombre, y que al encontrar vida en otro lugar también sueña con la extracción de minerales sin importarle la destrucción del mismo.

Son las dos de la mañana. Tengo el cuerpo azul, mido aproximadamente tres metros y me ha crecido una cola que no me deja sentar en esta silla. Es hora de ir a Pandora. Desde allá escribiré mi próximo post.


I see you!!!

P.S. ¿Habrán cines 3D en Pandora?




sábado 12 de diciembre de 2009

2 DAYS IN PARIS






Escribir sobre amor nunca me ha parecido un tema fácil. A mi parecer es más simple escribir sobre radiación nuclear o sobre si hay vida en Marte o no. No hay que ser un poeta de tiempo completo para corroborar lo que he mencionado.

Por ello no es simple que Julie Delpy haya escrito una sagaz comedia romántica y que además la haya dirigido, actuado, editado y compuesto la banda sonora.


No había tenido la oportunidad de ver a Delpy desde “Before Sunset”(2004), la que sería la segunda parte de “Before Sunrise”(1995), a decir verdad, no me llamó la atención ninguna de las anteriores debido a la baja y casi inexistente química que había visionado entre Ethan Hawke y ella. Es que Ethan Hawke, como opinión muy personal, solo estuvo hecho para “Great Expectations” (1998), la novela adaptada por Alfonso Cuarón. Así que Delpy tenía argumentos muy válidos para transmitir acerca de las relaciones hombre/mujer. Aunque el actor no tuviera la fuerza necesaria para concentrarlos y extrapolarlos.




Y apareció Adam Goldberg y todo cambió. Goldberg añade ese toque de chispa, humor, frescura, diversión y, simultáneamente, de verdadera tensión emocional que se había extraviado en los intentos anteriores de Delpy. Goldberg en representación de un estereotipo de novio hipocondríaco, celoso, desconfiado (Jack), nos adentra junto a una Marion, (interpretada por Delpy), relajada, extremadamente confiada, descuidada e hilarante en una comedia romántica con un punzante sabor a drama. Y entre ambos y sus interacciones se nos olvida ver a París. La química entre ambos termina siendo tan fuerte que se nos olvida el exterior.

Y esta es la sinopsis tomada de la página Hoy Cinema: "2 Días en París" sigue a una pareja afincada en Nueva York durante una estancia de dos días en París. Ella es Marion, una fotógrafa francesa, y él es Jack, un decorador estadounidense. En un intento de volver a infundir romanticismo a su relación, acaban de pasar varios días en Venecia, pero el viaje no ha tenido el efecto deseado ya que Jack ha pillado una gastroenteritis. Tienen todas sus esperanzas puestas en París. Sin embargo, los pesados padres de Marion, que solo hablan francés, una serie de ex novios con ganas de ligar, la obsesión de Jack por fotografiar todas las tumbas famosas de la ciudad y su absoluto convencimiento de que los condones franceses son pequeños solo añaden leña al fuego. ¿Conseguirán salvar su relación? ¿Volverán a hacerlo algún día? ¿O conseguirán perfeccionar el arte de la discusión?”.

Si desea ver una sinopsis más amplia esta es la página exacta para el propósito. http://www.golem.es/dosdiasenparis/.




Esta cinta ha sido señalada como fiel seguidora a la trayectoria de Woody Allen, impulsador entrañablemente inquisitivo de las historias de relaciones entre pareja desde la década de los 70´s. Mi favorita: Match Point. Un must-see. Aunque no soy fan de Allen, cabe aclarar.

Apareció ante mis ojos un film relevante para esta época donde las dinámicas entre pareja han tomado nuevas formas de comprensión, que comienzan muchas veces por el final y terminan en el principio. Reflexionando así que la presencia de una comunicación incisiva y sin tapujos puede y debe guiar si no al éxito, por lo menos a una relación más sana y madura. Y me alegra que este film tenga la firmeza de señalar aquellas fallas en las interacciones intimas en las que le tememos darnos a conocer tal y como somos. En las que protegemos intensamente nuestro YO con mayúsculas gigantes y orgullo.

Y me identifico tan forma cruda con uno de los dos personajes principales que me hizo pensar y repensar, y repensar hasta que me quedé vacía.

La variable del choque cultural del film, (Jack no sabe francés), es sino chistosa, un buen motivo para que quede perdido en la traducción, también se constituyó en una forma de alejarlo de la realidad que acontecía.

Lo que más adoré: La escena final. La banda sonora del film en general es exquisita y apropiada. Muy a lo “Eternal Sunshine of the Spotless Mind”.


Tal vez no se necesiten Dos días en París para iniciar a evaluar las interacciones en las que día a día estamos inevitablemente expuestos, sino románticas, de todo tipo. Tal vez no necesitemos a París para que nos enseñe que está mal o que está bien, o porque camino tomar. Porque, como me señaló hace poco alguien muy cercano: “El corazón lo sabe todo y lo siente todo”. Pero, ¿y quien le traduce a Él que no necesita a París? Tal vez lo único que necesite sea una tarde decembrina y un cappuccino en Juan Valdez.

jueves 10 de diciembre de 2009

JULIE AND JULIA



¿Quién carajos quiere ver a la única actriz que ha tenido 15 nominaciones al Oscar (el mayor número de candidaturas) cocinando?

¿Quién en su sano juicio iría a ver a Meryl Streep cocinando?
Yo.

¿Quién se atrevería a escribir un blog sobre cocina?

Yo no.

Pues, sé que tardé mucho en auto-convencerme en ir a verla, para ser honesta. Tuve que revisar críticas y tráiler, pero ni aún así lo lograba. Aunque pudo más el deber que siento como blogger. Y fue así como me auto-arrastré (si es que eso es posible).
Desde la primera vez que vi “Como agua para chocolate” (1992), quedé fascinada con el tema de la cocina. Porque retrata fielmente como es la empatía con los alimentos, la interacción con los mismos y cómo el estado de ánimo personal influye en la manera en el resultado final de las comidas. Para mi ésta es la película más artísticamente orgásmica sobre la cocina que he visto.
Y luego vendrían el resto a hacerle compañía, un poco más debajo de su trono, Chocolat, No Reservations, Ratatouille, etc…


Más arriba había comentado que no quisiera hacer un blog acerca de cocina. Pues a pesar de que no tengo un talento innato para ello, para mi se convierte en una herencia, en una forma de interactuar con mi familia. Y así me gustaba desde niña y, todavía me parece atractivo, convertirme en el “Sous chef” (Término francés para referirse al segundo al mando en la cocina) de mi madre y de mi hermana Pola, (Si. Ese es su nombre. No. No es un Nick name). La cocina termina siendo un arte, porque es la capacidad de extraer de los alimentos el mejor sabor, color y apariencia que sea posible. Así que aprendí la cocina criolla de mi madre junto a la cocina internacional de Pola. (Aunque en éste último me quedé en el primer nivel). Lo acepto. Que soy una chef frustrada.



Algo que me llamó poderosamente la atención era ver en escena nuevamente a Meryl Streep junto a Amy Adams, luego de observarlas juntas en “The Doubt”. Ambas nominadas al Oscar. Ambas en una de las más profundas y desgarradoras actuaciones de sus carreras. Un must-see.
Aunque luego me di cuenta de que eran historias paralelas, estilo “The Hours”, ambas entrelazadas por la misma pasión pero en épocas disímiles.


¿Qué puedo decir de Meryl Streep que nadie tenga conocimiento, ni que se haya dicho ya? Que si algún día llegara a conocerla me temblarían las piernas, pero aún así le hablaría. Espero estar a menos grados de separación cada vez más. Puedo decir que está en el momento de su carrera en que podrían darle el peor guión del universo y aún así, lo ejecutaría brillantemente.

Por ello, no me sorprende que su papel como Julia Child sea flawless (sin falla alguna), que su acento y forma de hablar lo odié durante los primeros 10 minutos. Tal vez sea porque estoy acostumbrada y fascinada de verla en roles que exigen una mayor fortaleza. Y que haya estado acompañada de Stanley Tucci, quien parece no forzarse en lo más mínimo para lucir siempre una elegancia, cordura y un extremo sentido de la verdad en sus roles.




Amy Adams, se encontró con el casting perfecto debido a su carácter dulzón e inocente. La creación que su personaje, (Julie Powell) hace de un blog sobre cocina en el cual se propone realizar todas las recetas del libro de cocina de la famosa Julie Child durante un año. Sentí una identificación muy fuerte debido a que relata la forma en la que crea su blog, las expectativas que tiene hacia el, la seriedad que le imprime. Sus preguntas terminan siendo las mismas mias: ¿Y quienes me leen? ¿Y quién comentará? ¿Y los que no comenten que pensarán de lo que escribo?
Si usted es un blogger que sólo comienza o que está en vísperas de comenzar, aunque la cocina no sea su mayor motivación, este film aparece como una forma divertida de aprender y seguir en el camino.




La dirección de arte no puede ser mejor.Brilla la decoración de las locaciones por su relevancia de la época.

Aunque el film a veces se sienta como largo, no llega a ser tedioso. Apareció ante mi como una comedia algo light para sentir el gusto por la cocina y señalarnos el menosprecio que por momentos le otorgamos a la dedicación de las personas que nos preparan las comidas en el día a día. Tal vez no tengamos la oportunidad de tener chef franceses en nuestras cocinas o lugares cercanos al trabajo/estudio todos los días. Tal vez nuestros paladares estén atiborrados de los platos locales. Es así como lo convido a usted querido lector no para hacer 524 recetas como las de Julie, con una sola que haga con el mejor escenario musical, una receta en la que coloque todo su corazón y alma. Verá que probará el más exquisito de los manjares.


Yo haré lo mismo. Ya les informaré. Lo llamaré:


“The Julie and Julia and Carolina Project”.



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