OBSESIONES

Reseñas de cine con carácter crítico.

7/01/2012

DARK SHADOWS

Publicado por Carolina Pardo Delgado |







Tengo la convicción de que solo aquellos admiradores acérrimos de Tim Burton, el director, podrán apreciar esta película como un pequeño “desliz”, entre tantos aciertos y podrán perdonarle la falla que ha supuesto la adaptación de esta serie televisiva.

Para ayudar la comprensión de los neófitos de Burton, hay que entender el universo que éste crea a partir de las bases pictóricas del Expresionismo alemán, con ciertas cuotas góticas. Su estética es impregnada en su mayoría, en claroscuros propios de la corriente de principios de siglo XX. Y en general ésta se decanta por la expresión de los sentimientos y las emociones del autor, más que por la realidad objetiva. No por menos, el cuadro más caro vendido en la historia del arte de manera reciente fue de esta corriente, “El Grito” del fallecido pintor noruego Edvard Munch. Es así como, factores como la búsqueda de la espontaneidad en el acto creativo, y el rompimiento de las reglas establecidas, se suman a la base de la personalidad del director, que entre una fusión entre el blanco y el negro y colores brillantes, expone su visión del mundo. Es importante recalcar en el uso de la paleta de colores y las formas distorsionadas hacen parte de su creación. Y así mismo se emplean para demostrar los contrastes entre los personajes, así como para reflejar el yo interior.


Con la ruptura del ideal clásico de belleza, aparece su personaje principal, que en un alto porcentaje de sus películas es representado por el actor Johnny Depp.  Si nos fijamos en maquillaje, vestuario, movimientos corpóreos que para Burton éste ha personificado, son bastantes similares al filme Nosferatu los ojos remarcados y hundidos, la cara pálida, el pelo negro despeinado, cara alargada y cuerpo esbelto. Son personajes solitarios que viven un yo interior que entra en conflicto con la humanidad. De aquí seguimos con lo que nos respecta, Barnabas Collins, el personaje de Depp en Sombras Tenebrosas,-la octava colaboración entre director-actor- el hombre convertido en vampiro por la bruja a la cual le rompió el corazón, Angelique Bouchard. La fisonomía de Barnabas es propia del universo expresionista-gótico de Burton, mezclada con su personalidad rígida- la del personaje-, pero dueño de un sentido del humor negro muy atrayente.


Ahora, en lo que respecta a los grandes rasgos del filme, posee varios desaciertos en la puesta en escena que no la hace ver como un todo, sino como una compilación de escenas yuxtapuestas entre sí. Puede que el fallo de la fluidez narrativa se deba a falencias del guión que hace que la historia avance medianamente con tropiezos y que se presencie una clara ausencia de hilo conductor. Pero el constante uso de gags aliviana la carga de lo que pudo haber sido una historia tediosa.

Tiene un selecto complejo actoral encabezado por Depp, seguido por Michelle Pfeiffer la matrona que lidera la familia disfuncional, seguida por Helena Boham Carter, -la infaltable esposa de Burton-, así como también, Jackie Early Harley, entre otros, que en términos generales hacen buen equipo, a cada quien le es dado su momento para destacarse, por lo que se puede apreciar a la familia Collins en todo su esplendor. El contraste de la estética entre estos dos mundos, el de él –Depp- un vampiro que llega del siglo XVIII, y la del resto de su familia que en plena década de los 70 disfrutan de los colores estrambóticos.


La dirección de arte lúgubre y sombría combina con el género de comedia satírica de época, la cual percibimos a través de los fantásticos decorados del escenario, en la arquitectura misma del castillo en el que habitan los Collinsport – la cual es otro protagonista más de la historia- y sus pasadizos secretos. Es necesario aclarar que si el producto falla, hay elementos por rescatar, como la escena donde Barnabas y Angelique destruyen una oficina a través de una cita amorosa surreal e inyectada con CGI.

Escena para no perderse:  Barnabas y Angelique destruyen una oficina a través de una cita amorosa surreal e inyectada con CGI.

Mi recomendación: No vaya con altas expectativas y será medianamente recompensado.




La respuesta acerca del origen de la vida es un tema que nos trastorna desde milenios atrás, y esta es precisamente la premisa sobre la cual Prometheus yace. Mientras un grupo de exploradores de distintas disciplinas emprenden un viaje a bordo de la nave espacial Prometeo en búsqueda de los inicios del ser humano. Y, como estas preguntas se quedan sin respuestas se podría inferir que existe la posibilidad de una secuela.



El nombre que le da título a la nave es Prometeo, que en la mitología griega representa a un Titán. Él era un campeón de la humanidad, conocido por su inteligencia astuta, que robó el fuego de Zeus y se lo dio a los mortales .  Su mito ha sido tratado por un número de fuentes antiguas, en el que Prometeo se le atribuye - o acusado de - jugar un papel fundamental en la historia temprana de la humanidad. La analogía se torna más evidente conforme avanza la historia, en la que los exploradores tienen el mismo destino que el Prometeo griego por haber retado a los dioses. Y como dato curioso, es el fuego otorgado a los humanos por Prometeo –el griego- el que es utilizado como arma para atacar a los alienígenas -O Xenomorfos como se reconoce a la forma terrestre de criaturas nombre atribuido por Elllen Ripley- a través de los lanzallamas que carga la nave como protección del equipo ante alguna amenaza exterior.



Ahora, a pesar del gran despliegue de efectos especiales tan descomunales en su tercera dimensión que sorprenden hasta dejarnos estupefactos y boquiabiertos, y de muchos otros aspectos positivos, el filme decae de manera casi que permanente a causa del guión que transita de manera recurrente entre escenas planas de diálogos y escenas de adrenalina desenfrenada, aunque, lamentablemente, no sale bien librado de este juego entre lo uno y lo otro. Así, la ausencia de solidez en el guión se convierte en el primer y único problema de Prometeo. Y aunque extravía gran parte de la claustrofobia propia de sus predecesores –que en este caso serían sus secuelas- maneja varios momentos de tensión que valen la pena presenciar.


Entre los aspectos más destacables se encuentran los actores protagonistas, Michael Fassbender, en representación de David, el androide con sentido de lealtad único hacia su creador, pero con un sentimiento generalizado de desdén, curiosidad y arrogancia hacia los humanos, -ya que éstos no lo impresionan-, que se comporta como un niño mientras juega en la nave como si estuviese en el recreo, y que observa la misma película una y otra vez -Lawrence de Arabia-  para apropiarse de los diálogos: “El truco, Potter es que no importa que duela”, lo oímos repetir esta frase una y otra vez. Es como una especie de ayudante o ama de llaves del líder de la compañía que financia la expedición, pero que maneja unos objetivos propios. Y junto al personaje de Noomi Rapace -que interpreta a Elizabeth Shaw en el mismo estilo de mujer férrea, dura, invencible con un complejo instinto de supervivencia que maneja cierta remembranza al personaje emblema de Sigourney Weaver-, se convierte en uno de los más memorables.
A pesar de que los personajes humanos no son delineados en su totalidad, hay que otorgar menciones para Guy Pearce como Peter Weyland, director de la compañía, quien logra sobreponerse a su maquillaje poco creíble para darnos su versión de un nonagenario – muy probable con más antigüedad-, con toda la ambición necesaria para llegar al final de sus días buscando el origen de la humanidad. No pudiendo decir lo mismo de Charlize Theron, que ésta vez se queda a medio camino del perfil del líder-villano y nos deja con un sinsabor que su personaje pudo haber proporcionado una cantidad mayor de conflictos.

Una de las escenas que más impresiona, es sin duda la inclusión de la operación – lo enunciaré así simplemente para no agobiar al lector con spoilers- donde hay una instalación médica de alta tecnología, que cuenta con una cápsula médica robótica (llamado Med-pod) que puede tratar cualquier necesidad hospitalaria o cirugía de emergencia.

Se le añaden puntos además, por haber trabajado en sets de filmación, pudiendo hacerlo en su totalidad a través del CGI, siendo esto una preferencia del director Ridley Scott por conservar la mayor capacidad de autenticidad posible. Los diseños de la nave se hicieron a partir de modelos de la NASA y de la Agencia Espacial Europea, por Arthur Max, director de arte que ya ha tenido un extenso trabajo colaborativo con Scott, -véase Américan Gangster y Gladiator- , y que de la misma forma realizó el diseño tanto del planeta en el que aterrizan como todo lo que circunda en su exterior e interior. Las líneas vanguardistas de la nave insignia fueron primordiales para demostrar que la misma estaba equiparada con toda la tecnología necesaria para transportarse hacia otro planeta.


Así que más de tres décadas después que se iniciara la mezcla entre ciencia ficción y terror que suponía Alien, Scott, el director, planteó que era hora de volver a sus raíces ya después de haber explorado otros campos, no obstante, Prometeo conserva algunas líneas generales en similitud, pero transita tanto por lo filosófico que se olvida de la acción-terror que nos brindaba la primera. No obstante, el director, ha enunciado que Prometeo está enmarcado en otro “universo” completamente distinto.



Vale la pena apreciarla en tercera dimensión pues ha sido una de las pocas que ha sido originalmente filmada con cámaras 3D, sin conversión post- producción, lo cual le otorga un sentido de profundidad propio del formato y del detalle de cada elemento de las escenas. Pero su tercera dimensionalidad no es expuesta de manera exagerada o desordenada, en cambio nos resalta la capacidad del formato mismo.

Escena para no perderse: LA OPERACIÓN!!!! (Va en mayúsculas).

Mi recomendación: No vaya con expectativas altas y será recompensado.




5/12/2012

BATTLESHIP (BATALLA NAVAL)

Publicado por Carolina Pardo Delgado |



Este filme es una inmensa propaganda a la Naval de Estados Unidos tanto como Náufrago es un gran comercial de Fedex. Me imagino que tras verlo la Naval de ese país obtendrá una larga fila de jóvenes listos para enlistarse. Más aún cuando son ellos los encargados de salvar al planeta esta vez. 

Con Battleship presenciamos uno de los grandes temores del ser humano: el apocalipsis a manos de invasores alienígenas. Pero esta vez los seres del espacio exterior vienen con una versión entremezclada entre los autobots de Transformers y los aliens  provenientes de Sector 9. Y querramos o no, pensar en el apocalipsis está de moda, cada día vemos más cerca la supuesta profecía maya del 21 de diciembre de 2012.




“Con explosiones que harían llorar a Michael Bay de la emoción” es la frase que leí en alguna parte que ya no recuerdo pero que me pareció hilarante debido al sello característico de ese cineasta por hacer explosiones por doquier. Sépase que Bay es el reconocido director de Transformers. He hecho una referencia recurrente a este filme no en ánimos de una odiosa comparación pero si para dar a entender que la tecnología en cuanto a la creación de las supuestas máquinas que llegan a invadir al mundo, -entre naves y tripulantes- tiene el mismo diseño de lo que habíamos presenciado desde el inicio de la otra franquicia. De la misma forma, hay que señalar que tanto Battleship como Transformers provienen de la misma compañía, Hasbro. Y la referencia viene, justamente porque el CGI es el verdadero protagonista de la historia, ya que los actores, ni siquiera las pocas líneas de Liam Neeson –en una asombrosa e infructuosa representación- pudieron salvar a esta cinta de ahogarse en el mar.




La edición es absurda. En vez de ayudar a contar la historia, la termina enredado más. El guión está lleno de clichés narrativos. Los personajes no están delineados como debieran. El protagonista tiene la presencia física necesaria para llenar el rol, pero no es dueño del  talento ni de la experiencia para dar la talla del papel. De la misma manera, en la búsqueda infructuosa de otorgarle fuerza al guión el actor principal cita el conocido libro El Arte de la Guerra de Sun Tzu, pero la forma tan superficial en la que se describe no tiene la suficiente fortaleza.

Entre otros aspectos para terminar de acabar con el filme, la cantante Rihanna hace su aparición, aunque tiene cierta naturalidad, su participación es superflua. En resumidas cuentas, no hay nadie quien destaque, por lo menos no más que el CGI.


Creo que si alguien se decidiera por ir, sabría que lo que va a ver es un conjunto de explosiones repetitivas, máquinas destructoras y aliens disfrazados de robots. Sin restarle el mérito a los efectos especiales, que a quien no alcanzó a ver la última versión de Transformers, le quedaría bien.  La canción Thunderstruck proveniente de la banda sonora de AC/DC le añade la energía que le falta al filme a pesar del mal uso del descomunal despliegue de efectos. Al final, uno se pregunta a donde se fue el presupuesto de 200 millones de dólares. Bien podrían haberlo invertido en la marina de Estados Unidos con el fin de estar preparados para un posible ataque alienígeno en el mar.

Escena para no perderse: Da igual. Entre o salga de la sala, solo verá explosiones sin sentido por doquier.

Mi recomendación: Déjela pasar si no es fan de los efectos especiales per se.







Como he dicho anteriormente es interesante la incursión de un tema o término desconocido para la mayoría del público, en la jerga del orden público y agencias de inteligencia el término Safe House, es una locación segura con el objetivo de esconder testigos u otras personas que se encuentren en peligro. Se sabe que una Safe House fue utilizada durante varios meses por miembros de la CIA en una ciudad de Pakistán para vigilar a Osama Bin Laden. De igual forma se sostenían durante la segunda guerra mundial para esconder a los judíos del exterminio liderado por Hitler, por lo que es utilizado para refugio de víctimas de guerra y/o persecución.

Ryan Renolds personifica a un vigilante de la CIA que custodia una Safe House

Ahora bien, la premisa resulta bastante interesante, además de tener un actor principal con la fuerza suficiente para sostener cualquier filme. ¿Qué podría suceder de manera equivocada? Varios ítems. Primero, una estructura narrativa que si bien se levanta en los primeros minutos decae constantemente por varios clichés en cuanto a manejo de  información de agencias de inteligencia y espionaje. Creo que hay un punto en que al espectador se le debe otorgar más información de la que superficialmente se le otorga. Ya hemos visto miles de filmes de espías y agencias y traiciones, así que pienso que deberían ahondar más, aunque por lo menos ésta pisó duro con el tema de la Safe House.

El tema va que un ex-agente de la CIA que vende información confidencial es llevado a una Safe House para ser interrogado, pero mientras están allí es perseguido por alguien. La misión del rookie –Renolds- es seguir el protocolo y llevarlo a otra Safe House cercana, pero los persiguen para asesinarlos, así que debe proteger a su “invitado” de cualquier forma posible.


Ahora, a pesar de que Denzel Washington ya es casi una marca registrada para filmes de acción, su co-protagonista falla en los momentos cruciales y decae la credibilidad. Ryan Renolds, -Green Lantern, X-Men Origins: Wolverine -un actor que si bien florece por su presencia física y sentido del humor, no parece listo para temas de mayor envergadura-. Ahora, el hecho de que se presente como un rookie o novato en su personaje, le dio la posibilidad de equiparar su falta de talento e inexperiencia como actor y trasladarla a la pantalla a través de su personaje.

La insulsa delineación de los personajes en el guión, además de un clímax atropellado y un desenlace arrojado tan rápido como para salir del paso,-además de su absurdo final, pero al cual se le suman puntos por otorgarnos un “lo que debería ser”- son las fallas más visibles. A pesar de ello, uno que otro punto de giro nos da confianza a estar en la sala de cine.

Jorge Espinosa, el director con nacionalidad sueca y de origen chileno, tiene buen pulso en cuanto a crear momentos claros de acción e intriga, buenas secuencias de persecuciones estrepitosas pero falla en extraer buen material de sus actores. También hace su incursión Vera Farmiga –tan equilibrada pero sin nada que aportar-, y un cameo de Rubén Blades.

Protegiendo al enemigo será aceptable para el espectador siempre y cuando su visión de filmes de espionaje sea estrecha y su conocimiento acerca de agencias de inteligencia sea nulo.



Escena para no perderse: Cualquiera. Da igual.

Mi recomendación: No vaya con expectativas altas y será medianamente recompensado.

5/08/2012

WARRIOR

Publicado por Carolina Pardo Delgado |



Podría enumerar mil razones por la cual ver este filme, pero siempre termino pensando en la misma: Tom Hardy. El lector podría inferir en cierto halo platónico hacia al actor, y estaría en lo cierto. Pero, dejando a un lado la visión subjetiva, Hardy es la opción número uno por la cual verla. En la otra opción estaría el veterano Nick Nolte quien en representación del padre alcohólico en recuperación, y traumado por la guerra de Vietnam realiza una interpretación que le valió la nominación al Globo de Oro y al Oscar, pero finalmente se le atravesó Christopher Plummer y arrasó con él.



Hardy es un actor londinense de quien su mayor experiencia la ha recibido a través de la pantalla chica, y que recibió aclamación de la crítica internacional al interpretar al sociópata Charles Bronson en Bronson, a cual muchos han denominado como “La Naranja Mecánica contemporánea”. Luego vendría su aparición en el telefilme Cumbres Borrascosas, una exitosa adaptación de la novela de Emily Bronte. Aquí tuvo la oportunidad de reafirmarse como galán-villano. Un papel que muchos no podrían abordar. Por lo cual salta a Hollywood a realizar Inception, su indiscutible presencia física y carisma lo colocaron en el ojo de los productores. En post- producción se encuentra la tan esperada adaptación de la DC Cómics: El caballero oscuro asciende, donde interpretará al malvado Bane y que llegará a nuestro país en un 27 de julio de este año.

Antes de Inception, se completó en su totalidad Warrior, pero no llegó a las salas porque en mercadeo decidieron que no era conveniente presentarla justo cuando había otros filmes de temas similares en cartelera.

Hardy interpreta a un hombre quien tiene oscuros sentimientos por su familia. Por circunstancias del destino quedó a cargo del cuidado de su madre y se aleja de su padre y su hermano. Luego regresa con el objetivo de obtener el campeonato de las artes marciales mixtas. Hardy tuvo que cambiar de complexión física en unos cuantos meses, aprender artes marciales, al igual que el actor Joel Edgerton quien interpreta a su hermano.

A pesar de uno que otro cliché de un hombre que ve en la competencia de un deporte su salvavidas más cercano para su redención y otro que ve en la misma su salida a una vida sin deudas, Gavin O’Connor –el director- saca lo mejor de sus tres hombres principales y los dota de la fuerza y sentido de la verdad necesaria en escena  para crear un triangulo de mentiras, verdades, superación y búsqueda de la redención. La magia que el trío de actores le otorgan al espectador es la pura conciencia de que estamos atendiendo a actuaciones que rozan un nivel muy alto y supremo, en el caso de Nolte.

Puede que las escenas finales no lleguen a la altura correcta a la que deberían, muy probablemente por decisiones erróneas en la edición. Porque la mayoría de ellas son emplazadas en la lejanía, cuando se necesitaba justamente crear una conexión final con el espectador, pero este error se superpone al metraje completo y el filme sale librado y con creces superó toda expectativa que pude haber tenido en un principio.

Y así como en las escenas observamos rutinas de peleas, también presenciamos un duelo de gladiadores en la actuación. Siendo la voz carrasposa de Edgeton –muy parecida a la de Sam Worthington-,  el punto más llamativo de su actuación además, de la naturalidad asfixiante que le corresponde, por lo cual no se queda detrás de los otros dos monstruos de la actuación. Y siendo la antítesis de Edgeton está Hardy con la fuerza interpretativa de un león que caza pero de manera simultánea con la vulnerabilidad exquisita de una gacela y Nolte con la extensa sabiduría que le han proporcionado tanto su edad como el dominio del oficio.

Por eso opino que es increíble que filmes como éstos no lleguen a la ciudad. O, en su defecto tarden más de un año para llegar. Este tiene algo parecido a los ocho meses de haberse estrenado, así que todavía hay tiempo de que llegue a las salas o se limite de ser descargada online. La veré en lo último.

Escena para no perderse: Todas.

Mi recomendación: Colóquela próxima en su lista y no se arrepentirá.



Habiendo tenido una gran recaudación económica en su primer estreno y superado con creces a “Harry Potter y las reliquias de la muerte parte 2”, Los Vengadores, ha logrado el puesto más elevado en la historia del cine en el mismo ítem. Ahora, bien sabemos que la recaudación no va ligada estrechamente a la calidad de una producción cultural del séptimo arte. Y a pesar de que varios detractores del cine comercial se empeñan en descalificar su aporte al cine, es necesario recapitular con varios elementos el por qué del éxito de esta reunión de súper héroes.



Los Vengadores es una adaptación de varios de los personajes icónicos de la compañía Marvel, una de los dos grandes emporios en producción de cómics. Su rival es DC Cómics. El 1 de septiembre de 1963 aparece la primera edición de Los Vengadores, un grupo de super héroes a bajo del comando de Nick Fury quien tiene lazos con el gobierno.

¿A qué viene todo esto? Pues a responder una pregunta tardía de alguien que me cuestionó, para qué sirven los cómics? A temprana edad era una asidua lectora de historietas o paquitos,- ésta última en su acepción latinoamericana-, y puedo dar fe que ésta ramificación de narración visual proporciona un gusto por la lectura, por la sed de conocimiento y un alto nivel de ortografía. Fue así como me enteré que Leonardo Davinci escribía al revés para que sus manuscritos fuesen leídos con la reflexión de un espejo o de la existencia del mito del monstruo del Lago Ness y muchas otras más que en el momento no recuerdo porque subyacen escondidas en mi inconsciente.

Es necesario señalar que el cómic es un claro recurso didáctico en el que los infantes pueden aprender distintas maneras de apreciar el lenguaje visual e iconográfico que subyace bajo sus creaciones. Para ello, el teórico y doctor en ciencias de la comunicación, Manuel Barrero se ha dedicado por décadas a la investigación siendo un referente internacional en el análisis práctico-teórico del cómic, para él, este tipo de producción cultural masiva no se le ha otorgado la complejidad metódica que se debería darle, por ello propone la lectura en aras de: “fomentar la capacidad de abstracción y compositiva; incentivar la imaginación abstracta; impulsar la ortografía, facilitar el aprendizaje del lenguaje icónico,”, entre cientos de objetivos mayores a los mencionados.
Chris Evans (capitán América) y Robert Downey Jr.  (Iron Man)

Igualmente la lectura crítica de la imagen del cómic ha sido objeto de muchos otros estudiosos como Umberto Eco, Daniela Barbieri, Will Eisner, y David Kunzle y en otras múltiples disciplinas que ven en este arte una forma multidimensional de entender el mundo contemporáneo a través de su riqueza en la simbología, semántica y semiología.

Su nacimiento y posterior evolución va ligada de la misma manera a otros medios de comunicación de masas como lo son la radio y el cine. No tiene un público objetivo definido siendo que su heterogéneo contenido que va desde simples narraciones informativas y entretenidas, hasta serios cuestionamientos ideológicos y formales suscita la lectura de niños, jóvenes y adultos.

Regresando a lo que nos corresponde, y sin haber leído el cómic, por lo cual no hablaré de que tan exacto fue su transpolación o no, la Marvel ha sabido explotar sus personajes de la manera correcta y en la proporción justa para que cada uno brille sin restar la posibilidad de lucirse de manera individual. Obviamente que aquellos personajes o actores – en el caso de Hulk/Mark Ruffalo esto no se da- que habían tenido la oportunidad de protagonizar su filme, llegar a esta reunión les es más fácil.

Con un guión muy simple, básico, y con la ayuda de un despliegue de efectos especiales de la nueva era, el filme  cumple lo que promete y nos otorga más. Las elevadas cuotas de humor a cargo, por la mayor parte del tiempo del carismático actor Robert Downey Jr., es el gancho preciso para que el filme haya generado una instantánea conexión con el espectador. Además de que nos ayuda a proyectar la sed de omnipotencia y libertad que tanto ansiamos.




El subgénero popular adaptado de Los Vengadores confirma que cae bien una dosis exagerada de entretenimiento en su más pura expresión. Pero no se puede olvidar que el transfondo de éste cómic también viene implicado con cuestiones político económicas en cuanto a las relaciones de los personajes con el poder gubernamental.  Hulk ha sido producto de un experimento del gobierno, tal como Black Widow es traidora del régimen comunista, o como Nick Fury, el líder de SHIELD, quien es un agente especial que colabora con la paz mundial a través de su organización y mantiene relaciones con el gobierno de los Estados Unidos y las Naciones Unidas. De igual forma, el capitán América es otro producto del gobierno al inyectársele cierta sustancia para ser transformado en un súper soldado.

Escena para no perderse: Todas

Mi recomendación: No es un filme para ver en TV, asi que acérquese a su sala de cine más cercana, si aún no la  ha visto. No pierda la oportunidad de dos horas y media de exagerado entretenimiento.

4/10/2012

A DANGEROUS METHOD (Un método peligroso)

Publicado por Carolina Pardo Delgado |





Mucho antes de que el psicoanálisis fuera aprobado como método de investigación y como práctica sicoterapéutica, su mayor exponente, Sigmund Freud, tuvo que luchar entre los círculos médicos de Viena para luego aislarse y llevar a cabo numerosos estudios escudriñando con gran poder deductivo, los orígenes de las enfermedades nerviosas, las cuales fueron finalmente relacionadas por este neurólogo con el sexo. Entre sus seguidores, se encontraban Alfred Adler y Carl Jung, quienes más tarde iniciarían prácticas acordes con las teorías de su maestro, aunque con significativas divergencias acerca de que el componente sexual era la base intrínseca de todas sus teorías y otros elementos relacionados.



Un filme eminentemente intelectual,- no por ello tedioso-, basado en el libro “El método más peligroso” de John Kerr y a su vez, en la obra de teatro “The Talking cure” de Christopher Hampton. Y dirigido por David Croneberg a quien se le conoce por su estilo en el que entrelaza lo psicológico, lo físico y la violencia sexual.


Con un selecto complejo actoral conformado por Viggo Mortensen, Michael Fassbender y Keira knightley, esta obra que se decanta por una estructura epistolar entre Freud y su discípulo, Carl Jung, demuestra una gran riqueza narrativa, casi teatral en la puesta en escena. Y a pesar de que su tema pueda parecer complejo al espectador desprevenido, su presentación tiende a combinar de modo ligero, aunque no superficial las teorías que hasta nuestros días catapultaron a la fama al médico austriaco y y se lleva a cabo, igualmente, la introducción de un personaje desconocido para la mayoría de nosotros, Sabrina Spielrein.


Spielrein fue una judía con problemas de histeria quien fue enviada a Zurich, Suiza y puesta en manos de Jung quien utilizó el entonces novedoso método del psicoanálisis para la cura de la Histeria, una enfermedad mental con desordenes entre la risa compulsiva y llantos, combinada con episodios depresivos. Luego, en el transcurso del filme, sale a flote la relación sexual-sadomasoquista que llevó durante largo tiempo con Jung convirtiéndose en su amante.

Lejos de ser un simple pretexto para enaltecer las teorías del fundador del psicoanálisis este filme es un excelente comienzo para aquellos quienes deseen iniciarse en las teorías de la ahora, reconocida práctica y adentrarse en los inicios del siglo XX, época donde se llevó a cabo su origen.

A través de excelsos escenarios, vemos la relación fraternal y a la vez distante, entre estos dos intelectuales, la lucha entre el pensamiento de Freud y la practicidad de Jung que lo guió a pensar incluso en posibles fenómenos paranormales – estando un poco más cerca del pensar del siglo XXI- y la incursión de Spielrein, como la primera mujer miembro de una asociación del psicoanálisis y por lo cual una excelente heredera del método después de ser curada por Jung. Lo interesante aquí, es que sus propias experiencias como paciente fueron empleadas ulteriormente para emprender su formación académica y posterior práctica, llegando a dominar sus propios demonios para ser consumida luego por la irracionalidad de los momentos previos a la primera guerra mundial.


Viggo Mortensen, en su tercera colaboración con el director, encarna con gran precisión de cirujano una semblanza de lo que pudo haber sido Freud, un hombre con voz profunda, sentado la mayor parte del tiempo en su oficina, al que no le importan las conversaciones extensas de horas y horas, disertando acerca de impresiones analíticas del comportamiento humano, en las que a la interpretación de los sueños se les otorgaba una importancia del mismo grado al de una enfermedad de la mente. Su lenguaje corporal, el de Mortensen, no nos defrauda, y nos brinda movimientos acorde con la época, lo que nos brinda mayor seguridad en la interpretación.

Igualmente, Fassbender impresiona una vez más, al caracterizar con gran carisma al aristócrata sobrio y de doble moral, Carl Jung, con facilidad expresiva tanto corporal como facial, y en compenetración con su compañera, Knightley, quien ya tiene una larga experiencia en filmes de época, pero que por momentos sobreactúa creando un ligero decaimiento en la obra. No obstante, es clara en reafirmar su posición como la mujer que juntó a estas dos icónicas figuras y así mismo, las separó. Al entrelazar las vidas íntimas de estos personajes con la teoría sin que resulte un filme denso y difícil de digerir, yace la habilidad directorial de Croneberg.

Un filme altamente recomendable con cualidades intelectuales y perversas que guarda su distancia emocional, pero que nos compensa con gran información, en el que se halla una parábola de la sexualidad moderna y nos permite dar un vistazo al pensamiento ortodoxo y la instancia moral suprema de Freud como padre del psicoanálisis y su rechazo hacia las especulaciones.

Escena para no perderse: Todas

Mi recomendación: Si está en búsqueda de algo estimulante e intelectual ésta debe ser su primera elección.

4/06/2012

SHAME (DESEOS CULPABLES)

Publicado por Carolina Pardo Delgado |



Un adicto al sexo a través de los ojos de Michael Fassbender –actor principal- llama la atención debido a la exactitud perturbadora con la que se sumerge en su personaje. Fassbender después de haber asombrado al público en festivales internacionales demuestra que puede encarnar fácilmente un hombre cegado por su obsesión a través de dotes actorales y físicos.

Ahora, por las múltiples escenas de contenido sexual explícito, que puede lindar por momentos con la pornografía, un actor con sentido de pudor más amplio no hubiese podido caracterizar a Brandon. Paralelamente, desde el punto de vista moral, puede que algunos espectadores lo encuentren ofensivo y otros simplemente lo vean como la expresión de lo que es: un hombre con una incontrolable adicción libidinosa.

La banda sonora llevada a cabo por múltiples artistas, pero que brilla con las composiciones originales de Harry Escott, en especial la elegida para el tráiler, y que igualmente es empleada en las escenas iniciales y en intermedio, le dan fuerza al filme indicando unos ciertos clicks de un tiempo que avanza –lo que crea desesperación en el espectador- , tiene una tonalidad oscura –como la de la vida de su personaje-, que nos ayuda a sumergirnos en el universo de Brandon, y a la vez transmite su propia desesperación con notas in crescendo que terminan por generar angustia, la misma que Fassbender nos demuestra al correr de la cinta.

Y puede que algunos se identifiquen con Brandon o sencillamente, no, un hombre vacio en búsqueda de algo que le llene, escogiendo el sexo como manera de aliviar el sinsentido que tiene su vida. Y lo vemos en una constante lucha entre entregarse hacia actividades enteramente hedonistas y compartir un poco de tiempo con su hermana con quien tiene una relación austera, ausente y algo psicótica. La contraposición es clara: él a quien no le interesa la conexión emocional y ella, claramente necesitada de la misma.

Por alguna razón Brandon se lastima a sí mismo, porque no está en control de su terrible adicción, de su vida pasada sabemos poco, pero se intuye que en la forma de percibir sus relaciones emocionales, algo lo condujo a identificar a las personas como simples medios de satisfacer sus mundanas acciones. A pesar de ello, su alta vulnerabilidad y simpatía nos seduce, este personaje en otro actor simplemente guiaría a ser juzgado. Pero el espectador, en cambio, prefiere una posible redención para el protagonista.

Una segunda colaboración de Fassbender con el director Steve Mcqueen, que demuestra su estilo a través de múltiples escenas de cámaras al hombro e intrusivas, tanto, que los primeros planos que parecen golpearle el rostro a los actores antes de producir repulsión otorgan un sabor intimista. De igual forma, largas e ininterrumpidas escenas hacen parte del conocido proceso creativo de McQueen.

Un drama erótico-sexual que no logra avanzar en su narrativa, tanto como podría, pero que nos conduce al más íntimo sentimiento de lujuria compulsiva llevada a límites inimaginables que experimenta el personaje. Tanto Fassbender que lleva el peso de la película sobre sus hombros, Mcqueen y Carey Mulligan – una actriz que transmite pureza y candidez- la salvan de lo que pudo haber sido, una pornografía con aires pretenciosos a arte, elevándola en cambio, a lugares insospechados.

Escena para no perderse: Todas.

Mi recomendación: Por su alto contenido sexual explícito, lenguaje y abuso de alcohol y drogas no ver en compañía de menores de edad.

1/05/2012

WAR HORSE

Publicado por Carolina Pardo Delgado |



Es de esperarse, dada nuestra condición humana que nuestros valores sean más elevados que el de un animal. Pero en tanto nos enfrentamos a este filme, esa obviedad queda en discusión. Que es un animal entrenado. Que la dirección, edición y demás funciones técnicas lo convierten en la estrella que es. Obvio. Pero puede que esto termine de dar prueba que algunos animales hacen gala de mayor nobleza que el ser humano.

El protagonista de esta historia es el hilo conductor de varias historias entrelazadas, es un animal brioso, testarudo y noble que cabalga sin rumbo fijo, pero que tiene un destino marcado, por no decir varios.

Una altamente pronosticada nominación al Oscar a mejor película fue el motivo principal que me guio a verla. Además del sello de Steven Spielberg por lo que cine de autor y una clara denuncia al maltrato animal se conjugan para subrayar el horror de la guerra.

Un factor que llama la atención sobre el filme es precisamente que en temática de guerra de época los caballos son estipulados como meros medios de transporte, y en ésta los humanos tienen un plano determinante sobre la historia, pero no definitivo. Sus vidas son tocadas cual de una vara mágica se tratara por los encantos de Joey. Porque pareciera que su destino es este y no otro: ir por la tierra desafiando el odio/amor de sus amos que pende de un hilo.

Este melodrama con más respiros jocosos de los esperados, le otorgan una calidad más familiar al relato. La simplicidad de la historia al señalar la Primera Guerra Mundial como un discurso doloroso, presente, aunque soslayado, terminan configurándose en un motivo para demostrar la valentía del animal.

La deslumbrante fotografía naranja hacia el final de la narración, es una clara oda a los westerns, y en general, la naturaleza es coloreada con claros tintes impresionistas y en su narrativa puede que contenga varios clichés emocionales, que aunque no logran exudar del todo una lágrima, por lo menos crea un claro nudo en la garganta. El claro antropomorfismo propio de los discursos infantiles se ve exaltado, entre otros aspectos, en un uso casi imperceptible del CGI en los ojos de Joey.

Y a pesar de que Spielberg elige actores en su mayoría desconocidos, aparte de Emily Watson, para generar precisamente, mayor interés en la historia, y esquivando a los altibajos del coprotagonista –Albert- ayudado por la edición, el complejo actoral está en el nivel prudente como para realizar la conexión necesaria con el espectador. Celine Buckens –la niña Emilie- asombra con una lágrima y una mirada perdida hacia el infinito por la pérdida de sus padres, control emocional que cualquier actor adulto podría envidiar.

Puede que la narrativa antigua no cale en la mente de algunos espectadores, pero el sentimentalismo exacerbado no deja indiferente, y la grandilocuencia en la dirección asombra en la maestría técnica, la dirección de actores, el entrenamiento equino y sobre todo en la orquestación de todas las áreas dejando como resultado un producto que cumple más allá de sus expectativas.

Escena para no perderse: Absolutamente todas.

Mi recomendación: Si es muy sentimental, diríjase a la sala con un pañuelo.


12/13/2011

MONEYBALL

Publicado por Carolina Pardo Delgado |




Los pitagóricos tenían la concepción de que todas las cosas son numerables, y muchas de ellas, las podemos expresar numéricamente, entendida esta teoría como “el número como principio de la naturaleza”. Por lo cual no es de extrañar que un jugador de béisbol pueda ser medido con base en números. Y mucho menos que Billy Beane, el manager de los Oakland Athletics, se haya identificado con este principio para guiar al éxito a su equipo.

Este filme demuestra que la genialidad no tiene límites, así como tampoco lo tiene la recursividad. Un hombre sin escolaridad superior utiliza la sabermétrica (o análisis estadísticos) para llevar a cabo un plan en el que utiliza a jugadores que generalmente son rechazados por otros equipos, ya sea por cuestiones de edad, de estilos de lanzamiento, actitud o por cómo luce su novia – tan irrisorio como cierto-, y crea una plantilla de jugadores que al inyectarles la dosis exacta de confianza terminan por romper un récord estadounidense histórico en número de juegos seguidos ganados.

He aquí el gran logro del filme al adaptar la esencia del libro de Michael Lewis “Moneyball: El arte de ganar un juego incierto”: demostrar que hay otras formas de evaluar a un jugador sin que la temidas implicaciones subjetivas intervengan, las cuales impiden ver los posibles diamantes en bruto. La guerra entre intuición y revolución numérica es la línea argumental principal insuflada en esta historia con bajos egos pero que demuestra como las estadísticas cambiaron el imaginario del juego.

Puede que al espectador habituado a historias facilistas le disguste la austeridad y el bajo aire triunfalista de este filme, que la encuentre un poco insulsa debido a la ausencia de cuotas exacerbadas de emocionalidad. Porque sus emociones precisamente yacen debajo de la superficie, en el subtexto, en lo que no se ve a simple vista. En aquellos momentos de silencio donde parece decir nada, es precisamente cuando más se dice.

Ya Bennet Miller, su director, había girado su vara mágica para enaltecer a Phillip Seymour Hoffman en “Capote”, guiándolo hacia el Oscar, de igual forma, Brad Pitt con esta representación carismática, madura, sólida, austera, emotiva aunque restringida, y con un agudo sentido del humor, se ve igualmente encaminado a formar la plantilla de los nominados a la estatuilla dorada en el 2012. A la cinta parece haberle favorecido el cambio de Soderbergh a Miller después de que el primero renunciara al proyecto. Como resultado: un estilo directorial pausado, maduro y asertivo.

Igualmente ya hay quienes han señalado a esta cinta como la mejor pieza fílmica que se haya hecho sobre béisbol en la historia del cine y hay quienes la han comparado debido a su componente erudito con “The Social Network” (punto en común el co-guionista Aaron Sorkin): debido a la presencia de las estadísticas como base para la reingeniería del juego y a la de un nerd recién graduado de Yale en Economía quien se convierte en la mano derecha de Beane, al compenetrarse tan sagazmente que pareciera se leyeran la mente entre sí.

Entre los componentes a resaltar se encuentran: la excelsa fotografía tanto en planos abiertos como cerrados, el manejo de cámara que por momentos le otorga una cualidad intimista a la narración visual. Una edición fluida que alterna constantemente entre flashbacks históricos y momento presente (tipo documental).

Para aquellos quienes no somos entendidos del juego, puede que algunos datos y tecnicismos nos resulten frustrantes, pero el método de intercambio de jugadores entre equipos como objetos, y la sabiduría para negociarlos, diferenciar tanto los sobrevalorados como los subvalorados –debido a prejuicios de los directivos en la industria- si bien no logra romantizar del todo el juego, por lo menos nos invita a mirarlo con otros ojos.

Puede que el personaje de Billy Beane interpretado por Pitt esté lejos de las estrategias usuales para los Oscares, pero bien puede batear un jonrón inesperado. Esperemos que este filme no se aferre ulteriormente a la seguridad de la primera base, sin darse cuenta que ha hecho un jonrón, o que por lo menos, está a la vista.

Escena para no perderse: Absolutamente todas. Especial mención para el jonrón.

Mi recomendación: No la descarte por su temática restringida. Puede que tenga una sorpresa.

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