Pues está en lo cierto. No me crea ni poquito. Si esto fuera así de sencillo, no existirían los filmes de baja, de promedio calidad o de ínfima, incluso. Creo que como en todo arte la explicación es muy simple: MAGIA. Porque si fuera tan sencillo como reunir ingredientes y mezclarlos, yo sería la mejor chef del mundo sin hacer ningún esfuerzo.

Existe algo en Kate Winslet que siempre mueve, es como ver la mejor amiga o la hermana en la pantalla grande. Existe algo temiblemente constante y sempiterno en su forma de actuar que nos acerca simplemente a ella, sin notarlo. No coexiste esa cortina de hierro entre “súper estrella” y espectador a la que siempre tememos. Creo que fue lo mismo que me hizo ver Titanic más de 13 veces, o Eterno resplandor de una mente sin recuerdos más de diez.
Presumo además, que es la única actriz capaz de que sintamos una profunda compasión por una mujer que trabajó como guardia de la SS, según la wikipedia: “Las Waffen-SS eran el cuerpo de combate de élite de las Schutzstaffel (más conocidas como las SS, o escuadras de protección). Dirigidas por el Reichsführer-SS Heinrich Himmler, las Waffen-SS participaron en la Segunda Guerra Mundial. Comenzaron como unidad de protección y choque de la dirección del Partido Nazi, hasta convertirse en una fuerza de combate de 950.000 soldados aproximadamente…”.

Fue así como Stephen Daldry, quien ya había dirigido a Nicole Kidman hacia su primer y único Oscar por Las Horas(2002), pudo guiar a dos grandes actores a roles que parecieran que hubieran anhelado ser escogidos por el azar o un juego, muy favorable del destino.
Para aproximarse al lector entendamos su sinopsis: “Cuando cae enfermo en su camino a casa desde el colegio, Michael Berg (David Kross) un joven de 15 años, es rescatado por Hanna (Kate Winslet), una mujer que le dobla la edad. Ambos comienzan un inesperado y apasionado idilio hasta que Hanna desaparece inesperadamente.
Ocho años después, Michael, convertido en un joven estudiante de derecho vuelve a encontrarse con su antigua amante mientras está como observador en un tribunal donde se está juzgando a colaboradores de la Alemania Nazi. Hanna está acusada de un horrible crimen y rechaza defenderse a sí misma. Michael, gradualmente, se va dando cuenta de que el amor de su juventud guarda un secreto que considera aún más vergonzoso que el asesinato.”

Hanna, se convierte así, en una excusa para ver el lado humano de la historia nazi. Y lo más bizarro es que llego a simpatizar profundamente con su personaje, a pesar de lo que defiende. A pesar de que haya sido culpable de los asesinatos ocurridos en los campos de concentración de Auschwitz. Pienso que ésta aseveración mía me convierte en parte “metafísicamente” culpable como enunciaría el existencialista Karl Jaspers, ya que todos somos solidariamente responsables por cada injusticia en el mundo. Puede encontrar esta definición en el ensayo “El Caso de la culpabilidad alemana”, libro que es mencionado por el profesor de leyes del joven Berg en el film.









Muy diferente a lo que esperaba, “The Blind Side” es un drama light con ligeros toques cómicos (que se deben a Sandra Bullock), que se beneficia de ser una historia de la vida real y que responde a ciertos valores. Aún así, el film pudo haber manejado una mayor profundidad en cuanto a las actuaciones secundarias y el guión. "The Blind Side" pudo haberse convertido en un film más poderoso e inolvidable, solo termina por ser ligeramente entretenido y simplista. 

El Secreto de sus ojos, podría ser señalada, entonces, como fiel representante del cine noir. Un punzante y angustiante drama criminal con un profundo sentido nihilista, debido a la recalcitrante aparición de la negación de un principio ético, viva característica del sistema burocrático latinoamericano.
Con una co-escritura junto a Eduardo Sacheri, Campanella nos brinda un guión estructurado que funciona perfectamente en sus flashbacks, con riqueza de diálogos precisos y ágiles, sin olvidarnos de las liricas puntuales que lejos de empalagar, le brindan una fuerza atractiva y fácilmente identificativa para cualquier espectador.




Hoy me percibo entre la extraña y dubitativa opción de ser un Avatar o un desactivador de bombas con la mayor adrenalina del caso.
