OBSESIONES

Reseñas de cine con carácter crítico.

3/01/2010

PRECIOUS

Publicado por Carolina Pardo Delgado |




Permanecí inamovible, casi congelada y con un inenarrable e inquietante dolor en el alma. Después de haber extendido la vista de este film durante muchos días. Tuve que hacerlo con el fin de completar la lista de las diez películas nominadas al Oscar en la categoría de mejor película. Podría vencer a “The Hurt Locker” o a “Avatar”, fue la aseveración más contundente que pude darme. Y con seis nominaciones. Había que verla.


Lo primero que vino a mi mente cuando la terminé de ver fue: “esta es la Bailarina en la Oscuridad de Oprah Winfrey” productora ejecutiva de la cinta, y de Lee Daniels, su director, quien ya había elevado a través de sus productora independiente a “Monster’s Ball” a otra categoría en el año 2001.


Iniciar a dilucidar la denuncia social claramente expuesta por su director y el complejo de producción en su totalidad, sin que la subjetividad no intervenga es casi imposible. Mo’nique, quien ha obtenido varios premios internacionales por su absorbente y poderosamente creíble rol, mencionó a una entrevista a Ellen Degeneres que el film estaba recreado tan fielmente a la historia original, que “la gente pensaba que era un documental”. Lo que más impresiona de Mo’nique radica en el hecho de que sea una comediante muy reconocida en su país, y el tener la posibilidad de introducirse en la piel de un personaje de manera tan devota que respire el más profundo hastío y odio, por donde se le mire, es un objetivo al que todo actor en un rol de su naturaleza quisiera alcanzar.


¿Cómo es posible que una comediante pueda llegar a tal nivel? Lo que se desconoce es que el inicio de la actuación viene con sobreactuaciones inseparables y es allí donde la comedia hace su labor, al final de tanto sobreactuar se llega a un nivel donde el desempeño actoral se torna más equilibrado, más íntimo, más personal y sobre todo, más puro.

Sinopsis extractada: “Precious Jones tiene dieciséis años, es negra y casi analfabeta, y espera su segundo hijo. El primero lo tuvo a los doce años, y el padre de ambos es su propio padre. Vive en Harlem, en la ruinosa Lenox Avenue, el reino de los invisibles, de los sin voz, con su madre, una reclusa obesa y cruel que mira la televisión sin cesar, devora la comida que Precious le prepara y la somete a los más denigrantes abusos. Forzada a abandonar la escuela a causa de su embarazo -y el último y precario vínculo que la ligaba al mundo-, Precious acaba en un instituto para casos desesperados.”


A resaltar ampliamente se encuentran las crudas escenas de violencia sexual explicita y verbal de la que “Precious” es objeto, de igual forma, la perfecta transición de los flashbacks, de la vida real y cruda que lleva hacia la perfecta vida imaginaria motivan al film, sino a ser más digerible, por lo menos a brindarnos la posibilidad de pequeños respiros para poder tener el coraje de seguir siendo un vil, pasivo y resignado espectador de todos los horrores que sus verdugos le perpetran, sin otorgarnos la posibilidad de entrar a esa pantalla y acabar con las temibles injusticias.

La importancia de este film, más allá de toda concepción técnica, (la cual es igualmente brillante) reside en señalar el daño sigiloso y extenuante que causa la disfunción familiar en la psiquis de la niñez o de la juventud. Porque finalmente, así como un edificio es fuerte por las primeras bases que se le colocan, de igual forma, un ser humano necesita de esas bases, para elevar su propio edificio.


Excelentes interpretaciones, brillante dirección, un guión basado en la vida real, insuperable puesta en escena, hacen de este film sumados a las interpretaciones pausadas y sorprendentes de Mariah Carey y Lenny Kravitz, (quienes terminan por ejercer un rol de “pequeñas hadas madrinas” en la vida de la protagonista), un film altamente recomendado para ver. No obstante, asegúrese de que está listo para embarcarse en una historia que lo dejará extenuado, aunque con la clara resolución de mantener una sonrisa abierta de aquí en adelante, porque los problemas de cada quien parecerán un David al lado de tremendo Goliat.













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