OBSESIONES

Reseñas de cine con carácter crítico.

2/06/2013

THE MASTER

Publicado por Carolina Pardo Delgado |





Inspirado por la Cienciología, Paul Thomas Anderson, su director, encamina este filme hacia la exposición de ciertos métodos que se relacionan con esta  religión. Temas como la regresión, la hipnosis y  la curación de enfermedades a través de procedimientos creados/inventados por Lancaster Dodd –personaje interpretado por Hoffman- son empleados como un paralelo entre la denominada “causa” y la Cienciología. Sin embargo, al final del filme queda la sensación de un vago planteamiento desplegado acerca de las producciones intelectuales de la causa, enfocándose más en la vida de un alcohólico que produce todo tipo de bebidas y en la relación de éste con “El Maestro”, que se denomina a sí mismo en el filme como “un escritor, un doctor, un físico nuclear y un filósofo teórico”.

Es importante recalcar la relación entre ambas religiones, que parecen tener varios puntos en común. El proceso llamado “auditoria” en Cienciología es utilizado en el filme cuando Dodd, le realiza una serie de preguntas a Freddy Quell –interpretado por Joaquin Phoenix- destinadas a encontrar experiencias traumáticas de la infancia o de su vida en general.


Habiendo aclarado esto, una de las mayores fortalezas del filme reside en las grandes interpretaciones de sus personajes principales, Joaquin Phoenix y Phillip Seymour Hoffman, quienes mantienen el contrapeso del reparto coral, llegando a compartir tanto tiempo en la pantalla que se confunden entre co-protagonistas, más que principal Vs secundario. Ambas actuaciones son magistrales por donde se les mire. La corporalidad y gestualidad de Phoenix son únicas, éste luce una postura encorvada, con muchas libras de menos, y su rostro, visiblemente descompuesto por todas las desavenencias en los últimos años. De la misma forma, Amy Adams, como la esposa más reciente de Dodd, es correcta en su rol. La interconexión un tanto caótica de las tres cabezas visibles conforman gran parte del discurso central, al darle cabida a Phoenix como el hombre que “hay que reparar”, haciendo énfasis en lo que ésta práctica puede hacer por el para transformarlo como un ser libre de traumas y poder generarle así, un empoderamiento hacia su propia vida.

La película abre con una hermosa escena en el mar, donde se puede apreciar la cinematografía del filme, que fue rodado en 65 mm, -lo que no se había hecho desde el año 1996-, acompañada de un solo de un tambor como música incidental. Y se expone la relación de Freddy Quell en continuos flashbacks de su vida como marinero.


Pero finalmente, el filme es un poco dubitativo en demostrar claramente a “la causa”, como una religión formal y asequible, me imagino que tal vez, fue con el claro motivo de exponer y abrirse hacia los conceptos de la religión, más el filme en sí no fue concebido como un panfleto propagandístico para motivar a la conversión hacia dicho culto.

Las usuales tomas largas de Anderson toman presencia, generalmente en las “interrogaciones” de Dodd hacia Freddy, y en especial, un travelling cuando ambos montan una motocicleta en un ejercicio de “elegir un punto” e ir tan rápido como se pueda.


Como dato curioso, Hoffman es el actor que más reincide en las producciones de Anderson, habiendo trabajado en todas ellas a excepción de There will be blood.

Las razones por las cuales este filme ha tenido una proyección limitada en los cines de Estados Unidos, puede deberse a que no es un filme dirigido hacia todo tipo de público, puede que los cienciologos se sientan más identificados con la exposición de estos métodos así sea como para encontrar similitudes entre ambas, más que una intencionada versión del movimiento creado por L Ron Hubbard y expuesto en sus libros de Dianética. En el filme podría haber relación con el llamado “Libro Dos” de Dodd y éste libro.


Finalmente, puedo concluir que tanto su fotografía, como su producción e interpretaciones están a la altura de los Oscares, pero es muy posible que no haya sido elogiada como un todo, precisamente porque falla en establecer a “la causa” como una religión en su libreto, y para nosotros quienes no estamos muy familiarizados con el tema de la Cienciología, su técnica nos puede parecer más como prácticas de psiquiatría o psicología, que como la iniciación de una religión, muy a pesar de los esfuerzos titánicos de Dodd por instituirla de manera oficial.

Escena para no perderse: La de la motocicleta, la disputa entre Freddie como fotógrafo y su cliente.

Mi recomendación: No es para todo tipo de público. Si quiere comprenderla más allá lea un poco sobre Cienciología.

11/13/2010

I'M STILL HERE

Publicado por Carolina Pardo Delgado |



No soy muy amiga de los documentales, a pesar de que existe una línea muy delgada entre la realidad y la ficción.


No obstante, era imposible para mi no ver un relato visual de los aconteceres de la vida de mi actor favorito, -después que decidiera alejarse de las cámaras de manera definitiva-, Joaquin Phoenix, a quien tengo el placer de observar desde hace alrededor de dos décadas.


Desde que supe que Phoenix iba a dejar la carrera de actuación me entristecí de una manera absurda. No tener la oportunidad de extender su filmografía me parecía un atropello contra el séptimo arte. Puedo pensar mil cosas ahora, pero lo que más se viene a la cabeza es que es muy probable que su depresión le haya explotado de manera tardía por el abrupto fallecimiento de su hermano cuando apenas tenía él, trece años de edad.


No vi, este documental, lo sufrí. Una hora y cuarenta y cinco minutos de una de las etapas más crudas de la carrera de Phoenix. Momentos que captan su más que obvia depresión aguda, -aunque no sé exactamente por lo que está atravesando-, se termina por confluir en una muestra del lado oscuro de Hollywood, ese que sólo nos quieren manifestar a través de alfombras rojas y sonrisas prefabricadas para las luces exteriores.


Es así como una de las más brillantes carreras de actuación parece que está presenciando su final. Y a mi parecer es absurdo que este documental haya acabado sin tener la posibilidad de otorgarle la verdadera ayuda que puede necesitar en esta etapa tan triste.



Joaquin respira un profundo desazón por su vida, este documental nos relata la forma en como Hollywood lo preparó para los roles que interpretó de tal forma en que ya no sabe quien es él mismo. Así que trata de reinventarse a sí mismo y se deja consumir hasta lo más bajo, hasta llegar a lo más puro en su vida. Y lloramos con él, nos reímos, incluso de su tristeza, pero al final solo le deseamos que alguien lo encamine hacia lo verdadero.


Mientras Phoenix continúa perenne en su etapa más cruda, el público se conforma con hacerle trampas, escudriñar de manera morbosa toda su vida, para así poder señalar hasta su más ínfimo error, porque solo de esta manera tendrá la posibilidad de no verse a si mismo.


Precisamente, quienes más tendemos a buscar errores en los demás, presentamos un profundo de temor de buscar en nosotros mismos. Y después nos jactamos de haber señalado miles de desaciertos en su vida, que no sabe cantar rap, que no sabe conducir su vida, y muchos más, y pensamos que reírnos de otro nos hace “grandes”, y sacamos a flote una cantidad excesiva de antivalores, cuando en realidad nos termina pudriendo el karma.


Creo que si todos hiciéramos un relato de nuestras vidas como éste, nos quedaríamos sin amigos, por lo menos sin los que aparentan serlos, así que nos quedaríamos sólo con los verdaderos.
Así que los insto a realizar documentales a cada uno de ustedes acerca de su propia vida, representando lo peor de si mismos.


Tal vez nos quedaremos sin “amigos” en Facebook, en Twitter, Tumblr o cualquiera de las redes sociales. O tal vez tendremos más, que sólo servirá para alimentar el morbo de los demás.


Si quiere descubrir sus verdaderos amigos, es una buena, aunque triste forma…

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