OBSESIONES

Reseñas de cine con carácter crítico.



Nota aclaratoria: la siguiente lista es de gusto personal, y por supuesto, transferible.




1 .    ZERO DARK THIRTY.

Las razones para colocar a ésta película de primera en la lista son varias, entre ellas, el pulso impecable de su directora, Kathryn Bigelow –entre otras, ex-esposa de James Cameron-, quien después de haber obtenido un Oscar por The Hurt Locker, ingresa nuevamente en un mundo de adrenalina pura como lo es la historia sobre la búsqueda y captura de Bin Laden. Con cinco nominaciones al Oscar y un globo de oro a mejor actriz principal en su haber, se perfila como una gran pieza del 2012, año en el que precisamente, joyas como ésta aparecieron muy escasas, contadas con los dedos. Su inmejorable edición, poderosas actuaciones, y un guión sólido son sus mejores cartas para llegar adelante en la carrera, además de 10 premios que obtuvo como mejor película, provenientes de varias asociaciones de críticos en Estados Unidos. A lo contrario de lo que se esperaría, su llegada la Academia fue dificultosa, ya que varios senadores en el país de origen, señalaban al guión como “inexacto”, al mismo tiempo que se les acusaba a la misma Bigelow y a Mark Boal, el guionista, de haberse infiltrado en las altas esferas de inteligencia para obtener información cuando ellos mismos aseveran que fue producto de una intensa labor periodística. Una escena de tortura presentada al inicio fue objeto de discusión, igualmente. Aun así, llegó pisando fuerte a los Globos de Oro. Sobresale la actuación de Jason Clarke, olvidado por la Academia de manera tan macabra como la dirección de Bigelow.







 2.    ARGO

Si Lincoln no fuese tan aburrida y Zero Dark Thirty no hubiese tenido que enfrentar tanto rumor mediático negativo, es muy probable que Argo, no hubiera obtenido el Globo de Oro a mejor película, aun así, debido a un guión bastante estructurado, que combina política con humor clásico, una poderosa edición, y la presencia de Ben Affleck como director/protagonista, quien se arriesgó en una propuesta inteligente, satírica y muy humana, acerca de la “extracción” de seis diplomáticos norteamericanos de Irán en el año 1980. La actuación de Affleck está muy lejos de la nominación, pero la de Alan Arkin,-reconocido por ser el abuelo gruñón de Little Miss Sunshine-, es bastante divertida, al igual que la de John Goodman, ambos, representan un pequeño respiro entre el drama tensionante de la búsqueda e infiltración del especialista de la CIA, Tony Mendez, interpretado por Affleck. Lo que más llama la atención es que la historia está basada en hechos reales, y se utilizó una cubierta de hacer una película falsa para salvar a los diplomáticos escondidos tras las revueltas iraníes. Lo mejor: el tráiler.



 3.    THE DARK KNIGHT RISES

Una de las más esperadas del año por los fanáticos tanto de Batman, como de Christopher Nolan, el director. El cierre de una trilogía que estuvo a toda la altura de sus expectativas. Y a pesar de que fue un tanto opacada por los hechos sucedidos en Aurora, Colorado, ascendió y mucho más que eso, debido a la espectacularidad de sus efectos especiales. Dotada de un gran hiperrealismo, y habiendo sido filmada en un tercio  de su metraje  en cámaras de gran formato, Imax, ofreciendo a sus espectadores una mayor calidad en imagen y sonido. Si bien nos falta un poco de Batman, se  exponen varios argumentos postmodernos, como la búsqueda de la auto-sostenibilidad de las generaciones futuras a partir de la creación de un reactor de fusión, por ende, la filantropía. A pesar de que se tomaron algunas libertades en cuanto al guión, refleja una excelente visión de un superhéroe, que deja a un lado el perpetuo ser lejano y caricaturizado que era Batman, para transformarlo en un hombre con el poder económico necesario para luchar por la seguridad de su ciudad. Como bonus, aparecen varios de los personajes anteriores, además de Bane y Thalia As Ghul, Gatubela, muy a pesar de la obvia ausencia del Guasón. Lo más importante: la travesía psicológica de Bruce Wayne. Lo que nunca le perdonaré a la Academia: que no la hayan incluido en las categorías de mejores efectos visuales o sonido en las nominaciones del Oscar.

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       4.  LIFE OF PI 

    Con este filme confirmo que en el año 2012 predominó la exuberancia visual sobre las historias.  Hasta Ang Lee se dejó tentar por la tecnología en 3D y convirtió un proyecto que era considerado “infilmable” en una pieza muy agradable. Su cinematografía es la más bella que haya visto en año. La utilización de la monocromía en colores amarillo, azul, negro, entre otros, hacen de esta película un excelente festín visual. La premisa central acerca de la inocencia, el valor, la supervivencia, conforma la increíble aventura de un joven a ratos emocionante y espiritual, a ratos perturbadora y victoriosa, a ratos divertida e inspiradora. La conexión espiritual y la religiosidad están exacerbadas en ésta hermosa adaptación del libro de Yann Martel, que se centra, además en la relación del hombre con la naturaleza, en su adaptabilidad a cualquier medio ambiente. Ang Lee refleja una vez más su inquietud acerca de la separación de la familia, lo cual es recurrente en su filmografía.


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 5.    LINCOLN

La adaptación de la vida del expresidente republicano Abraham Lincoln, a quien se le reconoce en la historia por ser un gran orador, pero principalmente por haber propuesto  la décimo tercera enmienda a la constitución de los Estados Unidos, es la línea central de esta película que pudiera resultar bastante tediosa, pero finalmente, su principal tema recae como un fondo universal: la libertad. La excelencia de la actuación de Daniel Day-Lewis como Lincoln, dos veces oscarizado, por Mi Pie Izquierdo  y There will be blood. Apoyado sabiamente por Tommy Lee Jones Y Sally Field.  Este filme tiene varios puntos a su haber: es un biopic, algo que le gusta mucho a la Academia, además que se trata de la abolición de la esclavitud, justo cuando hace pocos meses se dio la reelección del presidente Obama, por lo que veo que este detalle podría impulsarlo aún más. A pesar de que el director Steven Spielberg, sabe hacer como nadie filmes de época, como ya vimos en War Horse, a ésta la dota de menor dinamismo, por lo cual, lo que sobresale a la vista es la encantadora actuación de Lewis.





6.    A ROYAL AFFAIR

No sé si el hecho de haber visto ésta antes de Anna Karenina, tenga algo que ver con que la haya escogido entre ambas, ya que tienen líneas narrativas centrales muy similares. No obstante, por la poderosa actuación de su actor principal danés, Mads Mikkelsen, a quien siempre lo había visto como el típico malo de las producciones gringas, -me imagino que debido a su fisonomía tiene más posibilidades en este rango de exploración actoral-. Sin embargo, después de ver su alcance interpretativo en esta obra, me quedo con él como el “bueno”, ya que brilla como un intelectual y reformador activo, a la vez como promulgador  de las ideas de la Ilustración de Voltaire. Por su dinámica dirección, y efectiva puesta en escena, que mantiene en vilo todo el tiempo al espectador, -en este caso a mí-, por su excelente uso de puntos de giros narrativos, e impecable diseño de vestuario, mantengo a ésta como una de las mejores en la lista. Este drama político se centra en las intrigas al interior de la monarquía del siglo XVIII en el marco de una Dinamarca opresiva.





  7 .    RUST AND BONE

A Marion Cotillard le robaron la nominación al Oscar por este filme. Desde que me enteré que no entraba entre las opcionadas, me desilusioné mucho, pero a la vez me alegré de su nominación al Globo de Oro y al BAFTA. Su gran sentido de la verdad es sorprendente en este drama trágico de una domadora de orcas, que…. Aunque está en el tráiler, no lo contaré porque espero que sean ustedes quienes la vean. La escena en especial donde Marion hace el show de domar las orcas frente a miles de espectadores es sencillamente fascinante. Lamentablemente no representó a Francia por los Oscares, porque iba detrás de Untouchables, la cual también fue olvidada por la Academia, aunque ambas recibieron una nominación al Globo de Oro y a los BAFTA. Recomendada al 100%. Y por favor, véala en su idioma original, no hay nada más exquisito que el cine francés.

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           8.    BRAVE

En el décimo tercer largometraje de Pixar, sobresale la meticulosa armonía estética de la paleta de colores empleada en los escenarios, al igual que en los personajes. Como poder llamativo, el primer rol protagónico femenino de la historia de Pixar le ha sido otorgado a Mérida, una adolescente que carga un  icónico y flamante cabello pelirrojo rizado tan rebelde e indómito como ella misma, que tomó tres años para ver la luz, gracias al trabajo de seis ingenieros creativos que crearon un programa computarizado de cabello denominado Taz. Y, a pesar de que el filme tiene más elementos de Disney que de su compañero corporativo Pixar, hace gala de un mensaje virtuoso acerca de la comunicación entre madre e hija, al mismo tiempo que busca enaltecer la cultura céltica enfundada en una espléndida banda sonora y una pormenorizada ambientación de la Escocia medieval del siglo X. Mérida refleja, por lo tanto, el espíritu de esta fusión empresarial, al expresar libremente la dicotomía en su personalidad: es frágil y cálida con su familia –como Disney– y, de manera simultánea, incontrolable y transgresora –como Pixar–. Como pilares fundamentales se encuentra el protofeminismo y la búsqueda del destino a pesar de las imposiciones ajenas y prejuicios sociales. La heroína adolescente –bien traducida a la pantalla en una co-dirección entre Brenda Chapman y Mark Andrews–, de excepcionales habilidades ecuestres, en la arquería es seguida por varios clanes conformados por personajes masculinos risibles y que resumen el conflicto principal de la historia: bloquear la tan anhelada libertad de Mérida.





9.    SILVER LININGS PLAYBOOK
Debido que a la lista le faltaba una comedia romántica algo light, decidí incluirla, pero está tentativa a salir de la misma, si veo que The Master la supera entre el podio de las 10. Lamentablemente, ésta última es una de las pocas que no he podido ver. Pero, como mi lista está  ligeramente sobrecargada con política y tragedias, creo que es bueno que esté dentro de la misma. Bradley Cooper personifica aquí a un bipolar – del cual solo vemos su manía-, que acaba de salir de una institución mental y desea rehacer su vida. Solo diré esto: LA ESCENA DEL LIBRO VOLADOR ES EXCELENTE!!! La repetí varias veces y me reí igual. Tal vez porque sé lo que es identificarse tanto con un libro, que sientas que los personajes son muy reales. Fue ganadora al Globo de Oro como mejor comedia.






10.    SKYFALL
Empezando con la bobadita de que es la película de James Bond de mayor recaudación económica en la historia del cine, -lo cual no siempre es sinónimo de calidad-, pero esta vez si lo es. Vemos la esencia del personaje principal, un Bond perturbado, melancólico y oscuro que regresa después de haber recibido un disparo porque busca proteger la seguridad nacional.  Es un hombre, no una máquina que dispara, bebe alcohol para digerir sus penas y vive y respira por el MI6. Es la perfecta combinación entre lo antiguo y lo moderno, utiliza aparatos como una radio pequeña, y un arma que solo capta su huella digital, una Walther PPK/S 9. Me pareció interesante el uso de la palabra Omega para significar tres cosas: el fin como la letra griega, el reloj Omega que identifica a James Bond y Omega como el espectro o mapa en el cual se descifran los planes macabros de Silva.  La simbología alrededor de ella es fascinante. Sobre todo, la nacionalidad exacerbada del MI6. Con varias nominaciones al BAFTA – por obvias razones- y una nominación al Oscar, ésta es mi última en la lista.





BONUS TRACK:

PAPERMAN

Nominado como mejor corto animado a los Oscares, narra la historia de un hombre que desea conquistar a la chica de sus sueños a través de aviones de papel que lanza desde su oficina. Lo presentan antes de la proyección de Ralph el Demoledor. Por su calidad y gran emocionalidad, este es mi bonus track. Dudo que a alguien no le guste. Lo recomiendo al 1000%.




Una intensa hipocondría, incluso en el espectador más psicológicamente inmune es el resultado más certero que causará el visionado de este filme. Y es la misma razón por la que he retomado los anti-bacteriales de mano y compraré Forsitia en una tienda naturista tan pronto como pueda.
















Un virus letal se esparce alrededor del mundo en una proporción desmesurada, y tanto la Organización Mundial de la Salud como las autoridades gubernamentales de Estados Unidos – que sorpresivamente otra vez aparecen salvando al mundo (léase la ironía)-, se ven amenazadas ante la propagación de semejante invasor corpóreo que termina con la vida de millones de personas, causando una instantánea hemorragia cerebral, con síntomas muy parecidos a la influenza. De allí a que la histeria colectiva que se aprecia durante casi dos horas, cale con gran profundidad en la mente del espectador.


Y muy a diferencia de los blockbuster comunes en los que el apocalipsis se ve muy de cerca, -con abruptas y repetitivas secuencias de acción y naves explotando por doquier, alienígenas que secuestran el planeta tierra-, el carácter silencioso y casi traidor del virus que se nos presenta y que eleva de manera exponencial especulaciones y cuestionamientos de todo tipo: políticos, de salubridad, científicos y por supuesto, éticos, pondrá a trastabillar en su relación con otros seres humanos en el día a día, a más de uno.

Con sellos de éxito como la dirección de Steve Soderbergh, a quien reconocemos por su liderazgo en la dirección de actores colectiva y a gran escala que ha manejado desde las Ocean’s 11, 12 y 13, esta vez no da rodeos en demostrar que los actores de peso pueden ser más que simples nombres atractivos para el espectador. Por ello, a fin de superponer la historia como el ser superior, sacrifica el glamour de sus estrellas, mientras las convierte en seres con los que fácilmente nos podríamos identificar.

A pesar de que el complejo actoral es equilibrado, en cuanto a la pacificidad y profesionalismo que representan las actuaciones de estas estrellas en un thriller que sabe más a docudrama, el personaje que más llama la atención tanto por varias implicaciones moralistas, como por el elemento clave y postmoderno que introduce en la historia es representando por Jude Law, quien le da vida a un -por algunos momentos risible y otros excitante-, activista blogger con teorías conspiratorias acerca de la relación de la propagación de los virus y el beneficio que ello podría representar para las compañías farmacéuticas. Se recalca dualmente la importancia de los blogs sobre la masa y la reconocida fortaleza de los emporios mediáticos, y de cómo la información incorrecta, según palabras tomadas del mismo filme, puede llegar a ser más letal que una pandemia médica.


Puede que esta cinta contenga diálogos predecibles y una narración visual un tanto lenta que por momentos pueda perder de vista al espectador acostumbrado a narraciones trepidantes, y que decaiga en el ritmo después de la primera hora, pero se beneficia de tanto una dirección como de actuaciones naturalistas que lo logran establecer junto a fines ulteriores más artísticos que específicamente comerciales.

Cómo el virus se esparce de una manera alarmante, transmutándose de persona a persona, mientras científicos y burócratas buscan contener infructuosamente la situación, la manera casi absurda de la distribución de la vacuna para el mal, y explicaciones científicas donde el virus es un intruso meramente hostil en la propagación del mismo son factores que emergen para demostrarnos la espeluznante plausibilidad de su premisa, en tanto nos recuerda que los desastres se encuentran escondidos en las interacciones mundanas.

Un filme que contagia –afortunadamente no un virus letal-, sino una recalcitrante y perturbadora agonía proveniente de tanto sus personajes principales como de los secundarios, y que va in crescendo conforme que va avanzando el tiempo a través de la lente de Soderbergh.

Escena para no perderse: Absolutamente todas.

Mi recomendación: No se pierda de esta exquisita pieza de arte.

2/22/2010

NINE

Publicado por Carolina Pardo Delgado |




Enfrentarse a una crisis creativa es muy parecido a presenciar el advenimiento de un milimétrico deceso del alma. Es por ella razón que uno de los más recordados directores en la historia del cine italiano, Federico Fellini, le dedicara a uno de sus films, con un definitivo sabor autobiográfico (el Octavo y medio en su filmografía, de allí su nombre) las principales dificultades que un artista debe atravesar en el difícil y poco alabado, extenuante proceso creativo.


Rob Marshall es el director encargado para sumarle un 0,5 a ese 8,5 de Fellini y hacer un Nueve. Aunque parece haberle sucedido algo similar a lo que le sucedió a Guido Contini: tuvo todo a su servicio, el equipo de producción dispuesto, los actores, la ambientación y aún así, no nos hizo el nueve, ni el diez que esperábamos.



Sinopsis: “Habiendo alcanzado la edad de cuarenta años, el director Guido Contini (Daniel Day-Lewis) se enfrenta a una crisis de mediana edad que está ahogando su creatividad y que lo llevó a una serie de complicadas relaciones románticas. Mientras lucha para completar su última película, se ve obligado a equilibrar las numerosas mujeres de formación en su vida, incluyendo su esposa (Marion Cotillard), su amante (Penelope Cruz), su musa de la estrella de cine (Nicole Kidman), su confidente (Judi Dench), una periodista de moda americana (Kate Hudson), la puta de su juventud (Stacy Ferguson), y su madre (Sophia Loren).”
Iniciar a dilucidar por qué un film que se beneficia de toda la fórmula exacta para funcionar completamente no lo logra, no es simple. Tenemos un director que ha triunfado anteriormente en un musical: Chicago, que tuvo en el 2002 13 nominaciones al Oscar, de los cuales se apoderó de seis. Repitiendo se encuentra el director artístico de la misma: John Myre. Agreguemos, una línea central de un film italiano considerado como uno de los mejores diez de su historia. Además de un casting que cualquier director envidiaría: Daniel Day-Lewis, Nicole Kidman, Sophia Loren, Marion Cotillard, Judi Dench, Penelope Cruz, Stacy Ferguson y Kate Hudson, seis de ellos, oscarizados. ¿Qué más se podría pedir?

Daniel Day Lewis por momentos (al principio) ofrece una actuación simple, equilibrada, aún así, de muy baja calidad para quienes hemos tenido el placer de verle en obras anteriores.

Nicole Kidman, en un rol muy corto, preciso aunque puntual. Sale airosa. A Sophia Loren ni la vemos, ni la sentimos, finalmente su aparición termina siendo lo mismo que representa en el film: fantasmal, sin generar ningún tipo de recordación. Judi Dench, es perfecta, actúa como el salvavidas de Guido, la vi muy sincera y apropiada de su rol. A Penélope Cruz la encontré repitiendo el mismo papel que le dio el Oscar el año pasado. No hizo más ni menos. (A variar por el show musical). Y Kate Hudson, simple pero correcta. Vale destacar enormemente entre todos a Marion Cotillard, quien debería beneficiarse de la nominación al Oscar. Su presencia escénica es una de las más fuertes, no tanto por su belleza o carisma, sino por la enorme credibilidad que despierta.


El punto más importante para resaltar en este film, sin el cual es imposible que existiera la ambientación necesaria, es para la dirección artística, llevada a cabo brillantemente por John Myre, a quien le debemos la extraordinaria y cautivante estética visual con la que nos ha trasladado fielmente a otras épocas u otros países en obras como Elizabeth (1998), Chicago (2002), Memoirs of a Geisha (2005). Si tuviera que calificar el film basada en este apartado solamente, sería no sólo de diez, sino de once. Gracias a Miyer, Italia está por doquier, y es imposible quejarse.

A destacar además, están: los números musicales, “Take it all” representado por Cotillard, “Be Italian” de Fergie y “Cinema Italiano” de Hudson. Si usted es amante del género musical, vale la pena ver esta cinta por estas interpretaciones solamente. En la dirección técnica, el apartado fotografico en blanco y negro que nos remite a un homenaje al Ocho Y medio.
Aún así, el film queda crudo. Falla que el tiempo no sea suficiente para cada estrella para brillar por sí sola. Falla que no exista una fuerte compenetración entre la estrella principal y cualquiera de las musas. Falla el acento italiano fingido de Lewis. Falla encasillar a Penélope Cruz con el mismo papel de femme fatale. Falla la poca profundización en los diálogos, lo cual es muy extraño porque provienen de Anthony Minghella (The English Patient). Falla finalmente que salgamos del cine esperando ver un “nueve” que nos devuelva con una sonrisota a nuestra cotidianeidad, pero lo único que hace es darnos un cuatro o un cuatro y medio.

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