“Incluso un hombre que es puro en corazón y dice sus rezos en la noche puede convertirse en un lobo cuando la belladona florece y la luna de otoño brille.”
Para iniciar la comprensión del por que a alguien se le ocurriría hacer un film acerca de un hombre que se convierte en lobo, el cual es llamado a esta transformación cada vez que la luna llena aparece, es necesario comenzar esta reseña con la denotación de Licantropía.
“La licantropía en la mitología es la habilidad o poder que tiene un ser humano para transformarse en lobo o en licántropo.” Si usted desea profundizar en el tema busque a mi amiga la Wikipedia, allí encontrará todos los mitos que transitan acerca de esta extraña metamorfosis.
Aún me pregunto si será posible encontrar un hombre-lobo o un lobo –hombre. A través de Discovery Channel he visto episodios de la vida real que parecerían material para una novela de ciencia ficción. Así que me imagino, que el hombre lobo existirá. Todo es posible.
Así, el inigualable y casi perfecto, séptimo arte nos entrega visiones fantásticas (digo fantásticas por los efectos especiales y maquillaje, no por la realidad del hecho como tal), de una vasta representación de humanos mutantes, transformados en, a saber: Drácula (El más famoso de los vampiros humano). Frankenstein (Hombre-monstruo reconstruido). Y a ellos llegarían actores para representarlos como los legendarios Boris Karloff, Bela Lugosi Y Lon Chaney Jr, éste último personificaría en 1941 al Hombre Lobo.¿Quién podría ser un mejor hombre lobo que Benicio del Toro en el 2010? Con un rostro que inspira una inmensa melancolía y soledad, de pesares agudos, ojeras profundas cual insomnio de varios días, propietario de una inteligencia y apropiación de un personaje como ningún otro, sumando sus raíces latinas, (lo cual le añade un carácter más visceral), todo lo anterior se confabula como un plus para que Del Toro se destacase entre el actor común y regular de Hollywood.

Aún así, el film no funciona, aunque hace gala de un gran despliegue de efectos visuales, parecidos al comienzo del hombre araña (2002) El hombre lobo no solo camina, corre, sino que también salta edificios por doquier. Aún así, el guión no es lo suficientemente estructurado para importarnos lo que le ocurre al personaje principal, ni al resto. Aunque es un remake del original, hay historias que al ser representadas siete décadas después pierden la habilidad de despertar en el espectador sentimientos de empatía con los personajes, o lo peor de todo, una empatía en general.
Sir Anthony Hopkins brilla como la figura paternal fuerte y casi indestructible, y Emily Blunt ofrece una actuación simple pero correcta (la bella damisela en peligro) ambos, no podría estar mejor. No obstante, al guión le hacen falta más subtramas y puntos de giro que nos haga vibrar con la historia. Y nos terminan por entregar una complexión de efectos especiales y actuaciones brillantes pero sin nada que los justifiquen.
Que la dirección artística de la época victoriana sea excelentemente traducida a través de los claros oscuros que nos ofrecen, que el maquillaje del lobo sea brillante, gracias a Rick Baker, que las escenas gore no sean desagradables y sean necesarias para relatar la historia, que la dirección sea aceptablemente entretenida como lo había hecho Joe Johnston en “Jumanji” y la tercera entrega de “Jurasic Park”, aún así el espectador que se enfrente a ver “El hombre Lobo”, sabrá que lo que más podrá apreciar serán efectos especiales, no espere demasiado porque saldrá muy defraudado. 
